El que abandona no tiene premio

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Conocimos la cooperativa Curt-Impex, un símbolo de resistencia. El luche y vuelve más fuerte que nunca se hizo presente para que hoy esta curtiembre vuelva a ser de todos y de todas.

La lucha obrera siempre ha sido una característica esencial de la construcción de este país y ha pasado por varios momentos, desde las conquistas de más derechos con la llegada del General Perón hasta las políticas neoliberales que arrasaron con la industria de nuestro país. Gracias a los distintos procesos políticos que se vivieron, ésta lucha siempre ha sido de resistencia y de conquista, y esta historia no será la excepción.

Desde Piñeiro, cuna industrial en nuestra ciudad, los trabajadores de Curt-Impex nos cuentan su lucha y su conquista para recuperar su fuente de trabajo y convertirse en una cooperativa que va por más.

Después de visualizar en el camino un sinfín de fábricas por la zona, llegamos a Cabildo 525 donde nos estaba esperando Rubén, presidente de la cooperativa. Entramos y el tamaño de la fábrica impresiona, y su fachada antigua también. Él nos comienza a contar la historia de esta actual cooperativa de trabajo que se dedica al curtido y terminado de pieles y que tiene su origen hace más de 30 años.

Según nos cuenta, más allá de que el funcionamiento de la fábrica remonta a los años 70´ a partir de la llegada de la crisis del 2001 comienzan los tiempos difíciles para todos sus trabajadores. Los dueños dejan de invertir y empiezan el proceso de abandono del lugar, dando como resultado la ida de los dueños en el año 2007. Luego, la empresa queda a cargo de un gerente comercial, así lo llaman ellos, que en vez de solucionar los problemas que tenía la empresa continúo con los mismos manejos y trajo como consecuencia la falta de aportes de los trabajadores, la falta de pago de los salarios y las vacaciones.

Esto da como resultado reiteradas tomas de la fábrica por parte de los obreros y la retirada del gerente comercial de la empresa en el año 2012. A partir de este momento, a todos los invade la incertidumbre de saber qué iba a pasar, su fuente de trabajo se veía en riesgo pero entre tanta preocupación lograron encontrar una alternativa al problema. Se reunieron con el Sindicato de Obreros Curtidores y éste fue el impulso para que formen una cooperativa de trabajo y así dar comienzo a Curt–Impex Ltda.

Actualmente son una de las fábricas dentro de esa rama que continúan funcionando, en la que trabajan 22 empleados distribuidos en dos sectores con un referente por sector. Nos cuentan que la mayor parte de su producción se exporta a Europa y sobre todo Rusia, pero debido a la crisis que se vive en esos países ha decrecido un poco el trabajo. Es por eso que buscan ampliar el mercado para poder acercarse desde el curtido a otras ramas de la producción. Además, nos informa que a partir del Ministerio de Trabajo tramitaron un subsidio individual para cada obrero, según nos dicen es una ayuda más para que los trabajadores puedan vivir un poco mejor porque “la prioridad la tiene la gente y el crecimiento de esta fábrica”.

De esta forma conocimos una gran historia de lucha, de resistencia y de constancia. La organización vence al tiempo, y cada uno de ellos logro organizarse y seguir avanzando. “El triunfo no es enriquecernos, el triunfo es conseguir trabajo porque lo que enriquece es el cooperativismo y sumar nuevos compañeros”

Hoy en día la fábrica mantiene sus puertas abiertas y todos los trabajadores la sienten un poco más propia porque lo que prevalece siempre es el héroe colectivo.

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