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Género y Neoliberalismo. Cuando todo se pone en venta

La feminista comunitaria boliviana, Julieta Paredes, afirmó que “el machismo es la matriz patriarcal que sostiene a un sistema colonialista, racista y capitalista”.

Junto con la lucha por la identidad y la igualdad de género, siempre estuvieron las políticas públicas del neoliberalismo. Políticas que han sabido confundir género con cuerpo y la relación de lo masculino-femenino  con cuerpos de mujer y hombre.

La ideología neoliberal tiene por objeto convertir nuestras vidas en meras mercancías de intercambio. Son las mujeres y sus cuerpos, y su conversión en mercancía lo que hace más eficaz y refuerza esta idea. Es en el cuerpo de la mujer donde se construye el racismo, el colonialismo, el capitalismo y el neoliberalismo.

La ofensiva patriarcal neoliberal, se manifiesta tanto en una política sexual, donde se subordina la sexualidad femenina a una maternidad impuesta y mitificada que refuerza los estereotipos de lo masculino y femenino y que nos impide como mujeres el desarrollo personal, libre y autónomo a lo largo de nuestras vidas como en las políticas sociales donde coloca al hombre como sujeto proveedor y a la mujer como  cuidadora de sus hijos y encargada de la mantención de su casa. Es importante destacar que las políticas de ajuste que lleva adelante este gobierno donde se incluye el recorte del gasto público, aumento de los servicios públicos y la precarización del empleo aumentan la desigualdad social y principalmente la  desigualdad de género; incrementando la crisis política. En el 2013, el IV Congreso Mundial de Economía Feminista en España  firmó un consenso donde destacan que los recortes en educación, salud o en atención a personas con necesidad de dependencia  provocan un aumento de los trabajos mal pagos y precarizados en las mujeres de la familia.

En la actualidad, dentro de las políticas neoliberales, la mercantilización nos lleva a poner precio a todas las necesidades humanas. El bien como cosa común ya no existe  y sólo se relaciona y obedece con la preferencia individual y a la satisfacción de deseo. Frente a esta lógica, la industria del sexo patriarcal avanza apoyándose en dos ideas fundamentales, por un lado, la teoría de libre elección y por el otro en la idea de que toda relación es aceptable si hay sexo consentido.

Podemos decir entonces que a pesar que la lucha feminista por la reivindicación de derechos ha hecho que las mujeres avances en muchos planos, aún no hay ni libertad ni igualdad sino nuevas formas de reproducción de la desigualdad y de la violencia.

Es importante tener en cuenta que el capitalismo neoliberal posee el discurso de la violencia intrafamiliar y doméstica hacia las mujeres. Lejos de minimizar esta problemática, debemos saber que la violencia es estructural y estructurante de un sistema patriarcal y que atraviesa todos los ámbitos de la sociedad mundial por lo que se necesita el compromiso de todos los Estados para lograr el cambio cultural y comenzar un camino que nos llevará a despatriarcarnos.

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