No nos sequen el futuro

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“Secar la plaza”: El lenguaje no es inocente, y menos inocente es el mensaje. Paradójicamente, o “parajodicamente”, hace más de 40 años la teoría económica dejó de lado la pretensión de controlar la cantidad de dinero en la economía. Claro que la versión suplente del mejor equipo de los últimos 50 años, insiste con la “modernidad de los métodos”.
La base monetaria está integrada por el efectivo en manos del público y las reservas. Esas reservas incluyen el dinero inmovilizado por los bancos a partir del encaje bancario. O sea, la porción de los depósitos que los bancos no pueden prestar. Este porcentaje lo fija el Banco Central de la República Argentina.
El gobierno aumentó los encajes que hoy llegan a 44 puntos sobre los depósitos, y fijó que sólo los bajará si aumentan los plazos fijos en pesos. El encaje es parte del multiplicador monetario. Cuando es más alto, los bancos pueden prestar menos dinero, disminuye el circulante, y por lo tanto se contrae la cantidad de dinero. Este multiplicador monetario, que opera en lo que se denomina “creación bancaria” de dinero, sólo se puede controlar parcialmente. Si bien la autoridad monetaria sube el encaje, y deja de emitir moneda, no necesariamente la base monetaria dejará de crecer, ya que las reservas internacionales a partir del ingreso de dólares provenientes del endeudamiento también abrevan a la base monetaria.
Claro que la reducción del dinero que circula, lo hace “más caro”, y por lo tanto el aumento de la tasa de interés (precio del dinero) trepa a las nubes, (promedio de 67% anual, el 1 de octubre).
Estas tasas de interés son el costo de la política económica, que no sólo “seca la plaza” para la compra de dólares, sino que impide la actividad productiva, además interrumpe la cadena de pagos y anula la posibilidad de inversión productiva.
El objetivo es bajar la inflación, a costa de una profundización de la recesión, y aumento del desempleo. Claro que este es “el sacrificio”, que “nos hará crecer en el futuro”, según el manual monetarista de resultados nunca logrados.
“Secar la plaza”, es para el pueblo, menos dinero para comer, vestirse, pagar los servicios y viajar.
“Secar la plaza”, es profundizar la desigualdad y la pobreza.

 

Foto: Télam

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