«Si a vos te da miedo el pueblo, lo que no podés ser es periodista»

Miércoles 14 de noviembre. El presupuesto del próximo año sería discutido y aprobado en el Senado de la Nación. Nos bajamos en la 9 de julio y bajo el rayo de sol encaramos por Avenida de Mayo para patear hasta el histórico Hotel Bauen. La Plaza de los Dos Congresos luce cientos de vallas y alrededor se preparan los uniformados. Parece que nuestras miradas se acostumbraron a que ese sea el escenario ante cada jornada de movilización. Doblamos por Callao y llegamos a destino.

Subimos algunos pisos, y antes de identificar el número de la oficina en donde Nacho Levy nos esperaba, nos topamos con una gráfica de «La Poderosa» que estaba pegada detrás del vidrio.

Tiene 37 años, es militante popular y referente de La Garganta Poderosa, un medio de comunicación nacido en Zavaleta que se ha extendido a pasos agigantados y ha sabido consagrarse como un emblema de la comunicación popular en toda Latinoamérica.

Pocos minutos después aparece él y nos invita a pasar. Pone el agua para el mate y nos sentamos. Las paredes del espacio están vestidas por las tapas más destacadas y en la sala de al lado, un reloj con el escudo del Club Atlético Independiente cuelga de la pared. No pasó mucho tiempo más, el vallado del Congreso fue el pitazo inicial de esa entrevista que tanto nos dejó. 


Presupuesto

Creo que la sesión de diputados dio una postal sensata de como piensan sostener ese presupuesto: con palos, con gases y con represión. No sólo está vallado el Congreso, está vallada la Plaza, y en ese escenario, donde lo único que crece es el vallado, nos vienen a proponer un recorte que es infrahumano y donde no hay ningún beneficiario de ese presupuesto que tenga intereses vinculados a nuestro pueblo. Hay algo que la televisión intenta escindir y es el rumbo de la macroeconomía que toma el país y, por otro lado, lo mal que la pasamos en el barrio con la policía, ¡como si fueran temas separados!

Fotografía: Candela Dávila

Mientras vos tenes a toda la comunidad de Moreno amenazada, están diciendo que van a recortar el 77% de infraestructura escolar, como si Sandra y Rubén no se hubiesen muerto por intentar que los pibes tengan menos frío adentro de la escuela. Al mismo tiempo que tenes una caravana de médicos del Posadas en la calle, tenes a 250 gendarmes adentro del hospital. En la Villa 31 de Retiro lo que era la salita del barrio, hoy es una morgue judicial, la salita provisoria son dos containers que no prestan atención médica. 

Después está la situación alimentaria. Durante un montón de meses de manera pacifica, creativa, con las formas que les gustan y las que no les gustan, con los movimientos sociales, de todo el arco político, se intentó que el gobierno declare la Emergencia Alimenticia en función de una realidad que nosotros nunca antes vimos desde el regreso de la democracia. Te cuento algo que me pasó el viernes pasado…en Zabaleta, en el comedor La Gargantita, donde reciben raciones para 300 personas y le dan de comer a 900 -porque Mirta, la dueña de la casa donde funciona el comedor, no acepta ponerle cupo a su comedor- todos los días se cocina guiso, guiso hasta que se acaba y desde hace bastante tiempo venimos denunciando que todos esos comedores funcionan gracias a vecinas y vecinos que trabajan gratis por la comida.

A mí me encantaría decirte que todos ellos tienen el tiempo y la vocación de comprometerse políticamente, de participar en una organización social pero no es cierto. Esos vecinos y vecinas trabajan gratis para poder llevarse la comida a la casa, pero hace ya bastante tiempo, no pueden llevarse la comida a la casa. El viernes pasado a las 4 de la tarde había 50 personas haciendo fila para retirar la comida de la noche, y en ese escenario tuvimos que mediar un montón de vecinos en una discusión porque muchos de los que venían a buscar la comida increpaban al cocinero porque el viernes anterior se había llevado una bolsita con comida para tener algo que comer el fin de semana y los vecinos que no tienen para comer el fin de semana, increparon al cocinero que había trabajado gratis toda la semana. No hay buenos y malos en esa historia, los buenos están en el barrio y los malos en el Congreso.

Lo que no TV
Fotografía: Candela Dávila

Todo tratamos de vincularlo con la razón política, no son hechos aislados. Empezó a rebalsarse una situación social que ya no puede contenerse abriendo comedores porque no hay comida adentro. No nos parece casualidad que mucha gente quede tan lejos, te quieren lejos. Imaginate que si los inserts de la votación en Diputados, en vez de ser sobre la represión policial, hubiesen sido sobre la caravana de nuestros vecinos y vecinas de Entre Ríos que marchan en malón al basural El Volcadero -cientos de familias a revolver basura para comer- la conclusión hubiese sido otra. Eso se sostiene con el nivel de impunidad y hostilidad que el otro día pudieron ver en la principal avenida del país, un día laboral, en horario pico convertido en una cacería humana.

Primero me parece importante comunicar que es lo que ellos no comunican: esto no es casualidad. Nosotros tenemos otros resguardos, los dirigentes, las organizaciones populares, los militantes que nos contenemos entre nosotros. Nos estaban cagando a palos pero a los 10 minutos tenías a Norita y Hebe llegando a la comisaría. Entonces, el gran problema no es la persecución a los movimientos sociales, sino la persecución a trabajadores y trabajadoras como Luca que había ido a comprar ropa para vender y lo cazaron en la calle. Eso es muy difícil de visiblizar. Si vos no naciste en la villa, no tenes familiares que viven en la villa y lo que te cuentan en la televisión es eso, es muy probable que las conclusiones a las que llegues estén alejadas de la realidad.

No sólo hay que comunicar distinto, hay que comunicar cómo comunican. Lo que pasó en Diputados es grotesco. Pensá todos los conductores, panelistas y editorialistas que hayan sacado conclusiones sobre el Congreso y ahora tachá los que no fueron, ¿cuántos te quedan? ¿cuántos fueron al Congreso? A mi vecina que cocina con 300 raciones para 900 y cuando termina va a pelear para que sus hijos no se mueran de hambre le dicen que va a una marcha porque le pagan pero ¿sabes a quién le pagan? a Wiñaski y a Santillán. Entonces que vayan, así les cuesta más decir las boludeces que dicen. Si vos trabajás de periodista, ¿Qué compromiso más importante tenías ese día? Agarrá a todos los periodistas de policiales y preguntales cuántos fueron a la Marcha de Gatillo Fácil que organizan todos los años los familiares de víctimas, desde Maxi y Dario hasta Facundo Ferreyra, sin ningún figureti que se le pare adelante. Estos tipos, que todos los días se informan a través de fuentes policiales o de sus jefes políticos, un día al año que se hace la marcha no va ninguno.

Fotografía: Candela Dávil

Entonces ¿de que trabajan? Alguien les tiene que preguntar al aire por qué no van. Ellos podrían decir en el mejor de los casos que les da miedo, que les da miedo la marcha, que les da miedo la represión y está bien que les de miedo. Vos estás en tu legítimo derecho que te de miedo la sangre, pero lo que no podés ser es cirujano. Y si a vos te da miedo el pueblo, lo que no podés ser es periodista. Es importante que la gente sepa que no están mirando la realidad por televisión, está mirando por televisión a gente que mira la televisión. Aún con buena voluntad política, que no la tienen, estarían tergiversando la realidad porque no la conocen, porque no se acercan. 

Nosotros, nosotras, los 26 detenidos que estuvimos ese día, vivimos en barrios populares. Yo vuelvo todos los días a las 2 de la mañana, caminando por un pasillo de un metro de ancho, el 90% de los días con la luz cortada y la única presencia del Estado es el aparato represivo. La única presencia del Estado que hay en nuestro barrio son prefectos y gendarmes borrachos que se entretienen, como lo demuestra el caso de Iván y Ezequiel, o como lo demuestran las ocho denuncias que tenes en la PROCUVIN en un sólo mes por la misma práctica de tortura en un sólo barrio: el levantamuertos. Ahora, si yo vuelvo todos los días por un pasillo de un metro de ancho, la realidad es que si Patricia Bullrich me la quiere poner, me la va a poner ahí. ¿Entonces qué era lo que estaban queriendo hacer? Estaban buscando lo que lograron. Estaban buscando que esa alevosía con la que estaban deteniendo, despertara la solidaridad y la movilización de los demás actores y entonces termináramos miles de personas en una comisaría en Floresta, discutiendo hechos menores, con funcionarios menores. Mientras, nos estaban hipotecando el Estado en la puerta del Congreso. 

Latinoamérica

Creo que los gobiernos de derecha van avanzando. En los 70´ fue con sangre y fuego, en los 90´ con políticas neoliberales y ahora con este andamiaje mediático. No es que está de moda discutir los medios, sino que ahí se define buena parte de lo que se sostiene o legitima un orden democrático como tal o como farsa. Muchísimas personas se terminan pegando un tiro en los pies porque manejan información falsa, y creo que no puede ser nuestra respuesta solo el enojo, o desmoralizarnos. ¿Que nos sorprende? Si nosotros entendemos que este sistema genera alienación, no nos podemos enojar con los alienados.

Fotografía: Candela Dávila

Entonces tenemos que hacer, como en los 70′ o en los 90′. Hay que pensar en nuestra coyuntura, en nuestro tiempo, en la pelea que nos toca y ver cuál es la manera para subvertir ese orden y cuáles son las herramientas que tenemos para eso. Por eso construimos desde ahí, reapropiándonos de la agenda que manejan ellos. Primero logran convencer a todo el mundo que el periodismo se escribe en tercera persona, que es una gran manera de no saber quien está escribiendo en realidad.

A mí me toca ser referente con otras compañeros y compañeras en algunos espacios donde cuando te ven blanquito te ven mejor. Hoy sigue siendo más fácil para un hombre blanco, heterosexual, con nivel universitario instalar un movimiento sin ningún anclaje territorial, que para un negro, y ni hablar si es negra, y ni hablar si es pobre. Este escenario que fueron construyendo los favorece a este nivel, a nivel de que puedan manejar la linterna para el lugar que les conviene y nosotros tenemos que forcejear con esa linterna y ponerla en otro lugar.

Es la pelea de nuestro tiempo y eso requiere que nos organicemos, que nos formemos, que nos comprometamos, que pongamos el cuerpo, que renunciemos a privilegios. Si nosotros creemos que hay una transformación de fondo, no hay manera de eludir que la clase media tiene que expropiarse a sí misma los beneficios que le dieron concedidos aunque no los hayan elegido. Es decir, si a vos te dieron la llave para subir una terraza y podés mirar la realidad con más comodidad, como mínimo tenes que dedicar tu vida a buscar los canales para poder prestar esa llave y que otros puedan subir ahí. Entonces va a haber villeros y villeras jefes de cátedra, cabeza de lista, conductores de televisión. ¿Cómo sostenes lo que debaten en televisión si aparece mi vecina del comedor? Entonces tenemos que poder darlo vuelta, ellos te instalan la agenda y discutimos como nos llamamos nosotros ¿somos medios independientes? ¿somos alternativos? ¿alternativos de qué? Sea cual sea esa respuesta, está mal la pregunta. ¿Por qué tenemos que discutir como nos llamamos nosotros que somos medios? ¿Por qué no discutimos porqué les seguimos diciendo medios a sus empresas? Nuestros medios son medios para ciertos fines: mejorar la calidad de vida, restablecer derechos o garantizar el servicio de la comunicación. Ellos viven de la información que ocultan y de la publicidad que venden. Hay que revertir eso. 

La Garganta
Fotografía: Candela Dávila

Lo más importante de los medios comunitarios es sentirnos y sabernos parte de una sociedad. Lo mejor de los medios comunitarios es que tenemos los problemas que tiene el pueblo y el desafío de no dejarnos atrapar por la casta periodística. Hay que entender que cumplimos con un servicio pero que eso no nos hace trabajadores de élite. Eso mismo que nos pasa a nosotros le pasa a los vecinos y vecinas de nuestro barrio, la diferencia es que La Garganta lo puede contar. El gran problema lo tenés cuando hay vecinos que no tienen al lado una asamblea, un medio y  lo que pasa no se denuncia. Te gobiernan con miedo, a muchos para que no salgan de su casa y a otros adentro de los barrios, y esa es la grieta que nos interesa saltar, es el muro que tenemos que derribar, que lo que suceda en la villa quede adentro de la villa, que es lo que intentaron toda la vida. En ese pacto tácito que en algún punto de mancomunión ha sabido sostener el monopolio de la blancura, la hegemonía de la clase media, la que hace que en algún momento del ascenso en lo comunicacional, en lo académico, en lo político de los sectores populares confluyan una serie de actores de poder para decir «lo de ustedes es hasta acá». 


Nos vamos con las ganas de seguir creciendo como medio, de estar más que nunca junto al pueblo, de tener las ganas de derribar ese muro del que Nacho habló. Nos vamos con las ganas de prestar la llave, de pelearla, de formarnos, de comunicar cómo comunican y de saber que no somos alternativos de nada ni de nadie. Nos vamos con las ganas de ser popularmente poderosos, nos vamos con la decisión de no ser aquellos que te cuentan lo que pasa desde esos grandes estudios de TV, nos vamos con el pecho inflado y sabiendo que ahora más que nunca hay que gritar ¡Aguante la comunicacion popular! hasta que nos duela la garganta.

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