Absolvieron a un policía que encubrió el homicidio de un preso político

Emilio Romero estaba acusado de encubrir el homicidio del militante Victorio José Ramón Erbetta, quien fue asesinado en octubre de 1976 cuando se encontraba secuestrado por efectivos del Ejército.
El Juzgado Federal de Paraná absolvió al ex inspector de la Policía Federal Argentina, Emilio Romero, acusado de encubrir el homicidio del militante Victorio José Ramón Erbetta.
Victorio fue asesinado en octubre de 1976 cuando se encontraba secuestrado por efectivos del Ejército.
Victorio José Ramón Erbetta

El juez Daniel Alonso tomó el martes esta decisión, al considerar que en las pruebas recolectadas durante la instrucción no acreditaron su participación.


«No surgieron elementos válidos que permitieran tener por acreditada la intervención de Romero, en su carácter de funcionario policial, en el simulacro de fuga que tuvo lugar el 24 de agosto de 1976. Maniobra con la que se intentó ocultar el homicidio»
En la resolución se sostiene que, del total de testimonios que fueron incorporados a la causa, quedó debidamente acreditado el suceso. Sin embargo, aclararon que «no se ha aportado dato alguno en torno a la participación de Romero en el mismo”

El proceso a Romero comenzó el 8 de febrero y a lo largo de las audiencias declararon 14 testigos en forma presencial y por videoconferencia.

El fiscal federal Leandro Ardoy pidió para el acusado tres años de prisión por considerarlo coautor responsable del delito de encubrimiento. Su defensa consideró que Erbetta fue «detenido ilegalmente y falleció como consecuencia de las torturas a las cuales fue sometido».

El funcionario del Ministerio Público afirmó en los fundamentos de su acusación que Romero «fue parte ­en calidad de coautor­ de la maniobra intentada para ocultar esos delitos».

El Fiscal recordó además que Romero era funcionario policial, oficial de la Policía Federal. Por lo tanto sabía perfectamente cuáles eran los alcances de lo que estaba haciendo.

 

El caso

Esta causa surgió a partir de que la Cámara decidió seguir investigando a otros responsables del homicidio de Erbetta. Además del policía federal Cosme Demonte, condenado a prisión perpetua en aquel proceso.

Se pudo reconstruir que el 16 de agosto de 1976, Erbetta fue privado ilegítimamente de su libertad en la Facultad de Ingeniería Electromecánica de la Universidad Católica Argentina de Paraná.

Dos personas que vestían de civil lo trasladaron a las dependencias de la Policía Federal Argentina. Luego lo encerraron en uno de los calabozos del Escuadrón de Comunicaciones 2, en avenida Ejército. Allí los represores mantuvieron cautivos a decenas de personas, en especial durante el segundo semestre de 1976.

La última vez que fue visto con vida por otros detenidos fue el 22 de agosto de 1976. Según el relato de algunos testigos, vieron a través de los agujeros de las puertas de los calabozos en los que permanecían secuestrados, cómo los custodios sacaban un cuerpo sobre una camilla.

Luego del asesinato, durante la noche del 24 de agosto de 1976 se orquestó y desarrolló el simulacro de su fuga. Según la acusación, Romero y los también policías federales Jorge Vicente Strack y Oscar Luis Rivarola, entre otros que fallecieron antes de ser juzgados, ingresaron a tres personas detenidas, vendadas, encapuchadas y con las manos atadas, a un automóvil tipo furgón, mientras decían que Erbetta también iba con ellos. Luego los trasladaron a las inmediaciones de la estación de ferrocarril, donde detuvieron la marcha, realizaron disparos y gritaron que la víctima se escapaba.

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