Reglamento medieval en Salta | Un colegio exige el uso de corpiño

La normativa forma parte del acuerdo de convivencia porque el año pasado tres alumnas acudieron a la institución sin la prenda, cosa que incomodó muchísimo a docentes y autoridades de la institución.

El Colegio Secundario N° 5030, de la localidad de Apolinario Saravia, Salta, reglamentó mediante el acuerdo de convivencia de este año que será obligatorio el uso de corpiño. 

Según la institución, esta normativa fue producto de una recomendación de la supervisora Roxana Quintanilla. Según señaló, surge por «un problema» que tuvieron el año pasado con una alumna que concurrió a clases sin corpiño. La situación incomodó a docentes y autoridades de la institución.

Frente a esta circunstancia, la docente a cargo solicitó que levantaran la manos quienes no usaban corpiño. Tres jóvenes alzaron la mano. Rápidamente, las enviaron a dirección donde les llamaron la atención y las mandaron de regreso a sus casas a ponerse corpiño para luego regresar a la institución.

Una de las menores se quejó y señaló con suma coherencia que uno de sus compañeros varones tenía pezones más notables y que no lo obligaban a disimularlos. 

«Ante el problema sucedido el año pasado, se consultó a Supervisión y nos dijeron que se especifique en el régimen de convivencia el uso del corpiño» dijo la vicedirectora, Inés Pérez, en una entrevista con medios locales.

Ante esta polémica situación que deja bastante que desear, el Ministerio de Educación de la provincia se mostró a favor de la institución.

«Dentro de la instituciones educativas se deben cumplir ciertas normas de conducta, convivencia y vestimenta. Fuera de la escuela queda en cada familia/alumno. El uso de ropa interior es un requisito de la institución», aseguraron.

Desde la diferenciación binaria en los uniformes «pollera para las mujeres, pantalón para los varones», las instituciones alimentan los estereotipos de género.

Quienes están obligadas a usar pollera sufren una posición desigual respecto a los varones, ya que condiciona el movimiento y la comodidad. Además de que hay muchas más normativas arraigadas, el largo de la misma, el pelo recogido, el largo de las uñas, los zapatos. etc.

Es urgente que las instituciones educativas se adapten a los cambios sociales y se den cuenta del enorme avance en las adolescencias y niñeces respecto a por ejemplo, las expresiones de género.

Hay adolescentes que abrazan el feminismo y son las que están planteando el uso del corpiño como un dispositivo de control. Que además incomoda y nada tiene que ver con un reglamento institucional.

El foco debe estar en la importancia del aprendizaje. Una institución con educación sexual integral bien aplicada, no tiene por qué focalizar su atención en el cuerpo de sus estudiantes. 

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