La convocatoria de este año llega atravesada por la conmoción que provocó el asesinato de Agostina Vega, una adolescente de 14 años de Córdoba cuyo cuerpo fue hallado días atrás en un descampado.
El caso volvió a exponer una realidad que las organizaciones feministas denuncian desde hace años: la violencia machista continúa cobrándose vidas mientras las respuestas estatales resultan brillan por su ausencia.
Agostina había desaparecido el 23 de mayo. Tras varios días de búsqueda, sus restos fueron encontrados en un descampado de la ciudad de Córdoba. La investigación apunta a un hombre de 33 años que ya contaba con antecedentes por hechos de violencia contra mujeres. Los primeros resultados de la autopsia revelaron que la adolescente fue abusada sexualmente y asesinada por asfixia. El horror del crimen volvió a sacudir a la sociedad argentina y se transformó en uno de los principales reclamos de la movilización de este año.
La historia de Agostina guarda una dolorosa similitud con el hecho que dio origen al movimiento Ni Una Menos. En 2015, el femicidio de Chiara Páez, también de 14 años, generó una reacción social sin precedentes y llevó a cientos de miles de personas a las plazas de todo el país para exigir políticas concretas contra la violencia de género. Once años después, otra adolescente asesinada vuelve a convertirse en símbolo de una deuda que sigue pendiente.
Los números explican por qué la consigna mantiene su fuerza. Según el Observatorio de las Violencias de Género «Ahora Que Sí Nos Ven», entre el 1 de enero y el 24 de mayo de 2026 se registraron 99 víctimas letales de violencia de género en Argentina, entre femicidios directos, femicidios vinculados, transfemicidios e instigaciones al suicidio. Esto equivale a una víctima cada poco más de un día y medio.
Otros observatorios especializados muestran cifras similares. La organización MuMaLá registró 90 femicidios durante los primeros cuatro meses del año, mientras que el Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación informó que durante 2025 hubo 247 víctimas de femicidio en todo el país.
La dimensión histórica del problema resulta todavía más impactante. Desde la primera marcha de Ni Una Menos, el 3 de junio de 2015, se contabilizaron más de 3.200 víctimas letales de violencia de género en Argentina. En promedio, una mujer fue asesinada cada 30 horas durante estos once años.
Las organizaciones convocantes aseguran que la movilización de este año tendrá un fuerte reclamo por justicia para Agostina y para todas las víctimas de violencia machista. También cuestionan el desmantelamiento de áreas estatales dedicadas a las políticas de género y advierten sobre la reducción de programas de asistencia y acompañamiento para mujeres en situación de violencia.
En Buenos Aires, la convocatoria principal será frente al Congreso Nacional, mientras que en ciudades de todo el país habrá movilizaciones, actos y actividades culturales. La consigna que nació hace once años volverá a escucharse con fuerza.
En una Argentina donde algunos sectores discuten si los femicidios existen o no, los nombres siguen acumulándose. Agostina tenía 14 años. Mañana miles volverán a marchar. No para recordar una consigna histórica, sino para denunciar una tragedia que sigue ocurriendo en tiempo presente. Porque detrás de cada estadística hay una historia interrumpida. Porque detrás de cada nombre hay una familia destruida. Porque la violencia machista esta cada instante entre nosotrxs. Y porque, once años después, el grito sigue siendo el mismo: ni una menos, vivas nos queremos.