Bienvenidos al jardín de los presentes

Hace 10 años nos dejaba el gran Luis Alberto Spinetta. Para homenajearlo, hoy les contamos la historia de "El Jardín de los Presentes", uno de sus discos más destacados.

Un 8 de febrero de 2012 nos dejaba físicamente Luis Alberto «el Flaco» Spinetta. Podríamos escribir mucho acerca de sus canciones, de su compromiso con las causas populares y de su talento musical. Pero hoy queremos homenajearlo contándoles una historia. La historia del disco: «El Jardín de los Presentes.

«El Jardín de los Presentes» fue el tercer y último disco de Invisible. La banda se había formado en 1973, apenas 3 años antes de la salida del álbum. Fue una experiencia que duró apenas 4 años, de la cual surgieron 3 discos. Pero fue intensa y llena de experimentación.

Y fue tan intensa para el Flaco que el mismo la definió así: «Para mí, Invisible es una joya que  guardo en un cofre de oro».

 

La banda que inicialmente estaba integrada por Spinetta, Machi Rufino en el bajo y Pomo Lorenzo en la batería sumó a un cuarto integrante: Tomás Gubitsch, quien acompañó a Luis en las guitarras.

Así, llegamos a la parte de la historia donde comienza el surgimiento del disco. Pero para poder empezar a contar esta historia tenemos que empezar por el contexto en el que Invisible grabó este disco.

 

El contexto

Corría el año 1976 y Argentina sufría el primero de 7 años de horrenda dictadura cívico-militar. Apenas 6 meses antes de la salida del álbum, los militares derrocaron al gobierno constitucional de Isabel Perón y tomaron el poder instaurando así un gobierno de facto.

Las acciones de la dictadura apuntaron a todos los ámbitos. Ni siquiera la música se salvó. Y la persecución a los músicos llegó hasta quienes integraban Invisible. Fue así que Tomás Gubitsch tuvo que exiliarse al año siguiente.

Fue en este contexto de secuestros, desapariciones, asesinatos y mucha conflictividad social que los cuatro integrantes del conjunto se juntaron a grabar las 8 canciones que componen el disco.

«El jardín de los presentes»

El título del álbum no vino de Luis Alberto, ni de ninguno de los integrantes de la banda. Llegó de la mano de Eduardo «Dylan» Martí. Eduardo fue el autor de muchas fotografías del Flaco, varias de las portadas de sus discos, y de todos sus videoclips.  Dylan cuenta que el nombre «El Jardín de los Presentes surgió de una charla con el Flaco. Así se lo sugirió y Spinetta aceptó encantado. Según el fotógrafo: «La idea tiene que ver con el jardín donde estamos presentes todos y donde estaremos cuando ya no estemos en este mundo. Vamos a estar seguramente en algún jardín imaginario».

«La idea tiene que ver con el jardín donde estamos presentes todos y donde estaremos cuando ya no estemos en este mundo. Vamos a estar seguramente en algún jardín imaginario».

Eduardo Dylan Marti

Las canciones

El álbum está compuesto por ocho temas. Siete poseen letra y música y uno, «Alarma entre los ángeles», es instrumental. A la hora de los créditos de las canciones hubo una diferencia. En el disco de vinilo original los temas se atribuyen a «Invisible» (con la aclaración de que la banda estaba integrada por Spinetta, Machi Rufino, Pomo Lorenzo y Gubitsch). Pero en el CD no se incluyó el nombre de Gubitsch y sólo figura el nombre de la banda y los nombres «Spinetta-Pomo-Machi».

La canción que abre el disco se convirtió sin dudas en un ícono del rock: «El anillo del Capitán Beto«, una de las canciones más emblemáticas de Spinetta. Esta canción no solo relata la historia de un colectivero que transformó su colectivo en nave espacial. Habla de las tristezas humanas y de la soledad: dos cosas que sufren todos los seres humanos. Porque a Beto su anillo lo protegía de todo, menos de la tristeza.

Y fueron muchas las teorías que surgieron intentando explicar quien era Beto. Pero ninguna fue cierta. Beto era un amigo de Machi Rufino que había fallecido un tiempo antes. Y a Machi se le cruzó su nombre a la hora de ponerle título a la canción. Así que no: la canción no habla del exfutbolista de River Plate, Norberto “Beto” Alonso. Tampoco habla del Beto Badía.

Y llega «Los libros de la buena memoria«. Otra de las canciones a la que se intentó entender y averiguar su significado. Para el Flaco era, en sus propias palabras «toda una simbología del amor». La letra plantea varios elementos referidos de alguna manera a este sentimiento.

Luis Alberto explicó en una entrevista que «el vino y el licor están ligados a las canciones de amores imposibles (eso de ‘tomo y olvido’ o ‘tomo y espero’)». Y según él, las luces verdes y rojas son aquello permitido y aquello negado. Y como el Flaco se inspiraba varias veces en cuestiones filosóficas esta no fue la excepción. La frase final que reza «no es necesario más, ya se ven los tigres en la lluvia» está inspirada en el libro del taoísmo «El secreto de la flor de oro». 

Pero esta canción tampoco se salvó de tener otra teoría sobre su significado. Este tema se asoció con el escritor Jorge Luis Borges por las referencias que la letra hace de los libros y del propio Borges: el hecho de que él haya sido director de la Biblioteca Nacional, la buena memoria (Funes el memorioso)  y la ceguera.

En esta canción aparece por primera vez el bandoneón en el disco, interpretado por Juan José Mosalini, consolidando así, el aire tanguero que carecteriza al álbum.

Como no todo es letra en el mundo musical, llega «Alarma entre los ángeles«, un tema instrumental de 6 minutos y medio de duración. En él, se destaca el virtuosismo de Tomás Gubitsch, de apenas 18 años, que demostró su talento en los largos solos de guitarra. La canción compuesta por Luis Alberto está orientada hacia el jazz rock. Y fue el propio Spinetta quien admitió la influencia de la Mahavishnu Orchestra de John McLaughlin en la composición del tema.

«Que ves el cielo» llega en cuarto lugar. Es un tema simple y corto. En él, Luis habla de lo que siente mientras ve a una chica bailar. Expresa su alegría al verla girando, sonriendo y mirando el cielo con una mirada llena de sueños y esperanzas.

El quinto tema es «Ruido de magia«, donde se incorpora el trompetista Gustavo Moretto. En esta canción melancólica y triste el Flaco sigue hablando de la chica del tema anterior. Habla del cariño, de cuanto la quiso y deja entrever que falleció y que ahora está cubierta de racimos de flores.

A continuación sigue «Doscientos años«. A la hora de escribirla Luis se inspiró en la historia de Antonio Abertondo, un nadador argentino que a comienzos de la década de 1960 fue el primer hombre en cruzar a nado el Canal de la Mancha ida y vuelta. Así, habla de su heroísmo y coraje.

Y llega el final del disco. Y con él llegan dos temas con una gran carga emotiva: «Perdonado (niño condenado)» y «Las golondrinas de Plaza de Mayo». El primero, con poco más de 7 minutos es el tema más largo del disco. Fue una de las mascotas de Luis la inspiración para esta canción.

Fue el propio Spinetta quien contó en una entrevista:

«Sentí que era casi un ser humano pero que ciertos designios la habían conminado a ser un can. Allí nació la idea de un niño condenado a ser perro por el diablo de febrero, pero a la vez perdonado. Perdonado de la angustia existencial de ser un humano o de ser un niño que pide limosna bajo la lluvia»,

Luis Alberto Spinneta​

«Las golondrinas de Plaza de Mayo» es otra de las canciones que fue interpretada de muchas formas. El tema habla de las golondrinas, esos pájaros que migran en invierno y vuelven en verano en busca del calor. Y ellas ocupan el lugar de espectadores ante el contexto de violencia política de aquellos años. Así, plantea que ellas vuelan en libertad. La libertad que se les quitó a miles de personas.

A pesar de que existe la creencia popular de que fue compuesta pensando en las Abuelas de Plaza de Mayo, esta teoría es falsa. La Asociación de Abuelas fue creada un año después. Pero a pesar de eso, siempre se pensará en ellas cuando se escuche esos versos.

La tapa

A la hora de pensar la tapa la idea estaba pero faltaba algo: el rostro que represente esa idea. Y ahí es donde aparece Dyuri Gubitsch, hermano de Tomás, el otro guitarrista de Invisible. Y es el propio Dyuri el que cuenta: “Un día llegué tarde a un ensayo y me encuentro con Luis Alberto que me dice que ya se habían ido todos. El estaba con Martí haciendo fotos y me dijeron: ‘Vení, pasá, ¿Sabés que tenés la cara que necesitamos para una idea que tenemos?’. Me pintaron la cara de verde, me pusieron uno de esos gorros para nadar y ahí mismo hicimos unas tomas”. Y después fue tarea de Juan Gatti, creador de la tapa del disco Artaud, darle forma definitiva a la tapa.


El lanzamiento y la repercusión

El disco fue presentado el 6 de agosto de 1976 con un recital multitudinario en el Estadio Luna Park. Un hecho muy particular si tenemos en cuenta que se vivían tiempos de dictadura con un gobierno que había prohibido las reuniones de una gran cantidad de personas.

El álbum es considerado como una obra maestra del «rock nacional» argentino y fue incluido en el puesto  número 28 de la lista de los 100 mejores álbumes del rock argentino por la revista Rolling Stone.

Por otro lado, el tema «El anillo del Capitán Beto» fue incluido en la posición número 52 de las 100 mejores canciones de la historia del rock argentino, en la encuesta realizada por la revista Rolling Stone y la cadena MTV.

Y  llegamos al final de esta historia. Una historia que sigue viva en todos nosotros, y a la que volvemos cada vez que escuchamos una de las canciones, o hablamos del disco, o miramos su tapa. Así, el Flaco siempre va a estar presente.

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