Diez años de carrera como actriz marcaron la vida de Evita

Desde locutora en publicidades de radioteatro hasta protagonista de un film. A 103 años del nacimiento de Eva Perón, recordamos su corta pero incesante carrera como artista antes de dedicarse de lleno a su pueblo.

Se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de Eva Duarte. Por ello, proponemos repasar su carrera como actriz.

Evita con tan solo catorce años ya estaba pisando un escenario de Junín. En ese entonces, su hermana integraba el Colegio Nacional y pertenecía a la «Comisión de Cultura y Arte». Sin saberlo, aquella tarde comenzaba su carrera como actriz, que mucho nos ha dejado.

Evita ingresó en aquella epoca a este grupo estudiantil movilizado por la cultura. A pesar de su corta edad, formó parte de su primera obra: «Arriba estudiantes».

Además, en este entonces, participaba de la «Hora selecta», un programa radial local, donde jóvenes desfilaban mostrando sus talentos.

Con el enorme apoyo de su madre, la entonces niña decide venir a Buenos Aires para intentar ingresar en la Radio Nacional. Pocos días sin respuesta alguna, Eva volvió a Junin y le aseguró a su maestra que, a pesar de no haberla llamado, ella se iría igual.

Fue allí, en 1935, donde finalmente decide radicarse en la Ciudad de Buenos Aires, en busca de su destino. Con 15 años, Evita tenía en claro su deseo de ser actriz. El problema era que por aquella época predominaba la desocupación y el hambre, por lo que sus sueños, eran cada vez más inalcanzables.

Largos meses pasaron hasta que, entre contactos del ambiente, Eva se entera que la compañía de José Franco que integra junto a sus hijas Eva y Herminia, iba a incorporar nuevas figuras. Según los datos que circulaban, era una obra que tenía contrato con el Teatro Comedia por el verano y con el Teatro Cómico durante un año. Es decir, quedar en ese elenco le garantizaría una enorme estabilidad laboral.

Finalmente, con una carta de recomendación de Edmundo Guibourg, logra obtener un lugar en ese equipo.

“La señora de Pérez” y “Cada hogar un mundo”

Debutaron el 28 de marzo  Eva Duarte hacía el papel de empleada doméstica con apenas una línea de parlamento. Pese a ello, eso bastó para tener un amplio respeto de sus directores y del público que rapidamente la celebró.

A mediados de junio de 1935, debutó en su nuevo proyecto: “Cada Hogar un Mundo” de Goycoechea y Cordone, también en el Comedia y siempre con la misma compañía.

Las revistas le hacían buenas criticas y esa niña tímida ya empezaba a mostrarse disciplinada y segura en el escenario.

“Madame Sans Gene” y “La dama, el Caballero y el Ladrón”

Es la tercera pieza teatral donde actuó Eva Duarte. Esta vez en el Teatro Cómico y con la compañía comandada por Evita Franco y su padre José Franco.

En esa comedia, se le adjudicaron dos personsajes: Julia y Madame Basano, ambos de poco relieve pero que supieron captar la atención del público. Tal es así, que hay una anécdota sobre unas flores que llegaron al camarín de la actriz principal por error y que eran para Evita de parte de sus fanáticos. Eva era mucho más admirada que la propia protagonista de la obra.

En 1936, Eva Duarte actuó en la obra de Francisco Mateos Vidal “La dama, el Caballero y el Ladrón”, pero tal suceso pasó a un segundo plano porque el 6 de febrero de 1936 falleció Carlos Gardel.

Los teatros suspendieron sus funciones y fue tan grande la masividad que acompañaba al cortejo fúnebre que Eva dimensionó lo que significaba el amor por un artista. Lejos estaba de imaginarse lo que ella significaría algunos años después para nosotros y nuestra historia.

La primera gira

En mayo de 1936, Evita emprende una gira con la compañía de comedias por Rosario, luego Mendoza y más tarde Córdoba.

En aquella oportunidad, ocurren algunos desencuentros entre Eva y el elenco. Un actor del equipo se enferma de Hepatitis y nadie debe visitarlo por temor al contagio, pero Evita desobedece, va a verlo, no quiere dejarlo solo y ese acto solidario desencadena una serie de discusiones que terminan con su desvinculación de la obra.

Volver a empezar

De regreso en Buenos Aires se encuentra tan anónima como cuando partió de Junín, pero ahora tiene algunos contactos.

En la década del ’30, el teatro argentino atravesaba una crisis profunda, acentuada por las condiciones económicas que afectaban al país. Los actores como Evita ganaban entre 60 y 100 pesos mensuales y, para ubicarnos, en ese entonces un vestido cualquiera costaba alrededor de $50.

El número de compañías estables reflejaba la situación y para conseguir trabajo había que tener bastante suerte.

Por suerte, y algún que otro contacto, Evita consigue ingresar en la compañia de Pablo Suero, un hombre un poco desagradable, pero también un reconocido periodista de Noticias Gráficas, dramaturgo y director teatral.

“Las Inocentes”

El 5 de diciembre de 1936 es estrenada la obra «Las Inocentes» de Lillian Hellam en el que Evita actúa un papel secundario con poco texto.

Al mes deciden ir de gira a Uruguay, pero el proyecto dura poco y a fines de enero vuelven a Buenos Aires porque Eva reclama su salario, lo que termina con una discusión y una despedida a los gritos sin un solo centavo.

Evita volvió a Junín y se instaló para cuidar a su hermano, que estaba mal de salud. Su madre y sus hermanas aprovecharon la situación para pedirle que volviera, pero sus únicas palabras fueron «Volveré, pero más tarde y sólo después de haber triunfado».

Al volver a Buenos Aires, Evita junto con Emilio Kartulowicz logra ganar un concurso que, como premio, daba una participación en la película “Segundos Afuera” de Chas Cruz.

La película no tuvo mucha trascendencia, pero para ella significó un paso más para alcanzar su sueño, su imagen finalmente se vería en cine.

Evita como locutora y modelo

Durante los años siguientes, Eva participa de una obra llamada “No hay suegra cómo la mía”, hasta que a mediados de 1938 debuta por primera vez en radio.

Su debut en radioteatro es ante el micrófono de Radio Belgrano, lo que le abre nuevas puertas y le ofrece algunos trabajos como locutora en la emisora. Allí le sacan varias fotos y empieza a modelar para publicidades de alta costura y peluquerías.

Con el paso del tiempo, Eva continúa actuando en comedias como «El cura de Santa Clara», «Una Noche en Viena», «Mercado de amor en Argelia», entre otras.

En 1939, con 20 años logra protagonizar una publicidad de radioteatro, lo que le permite dan a conocer su rostro y su sonrisa.

Ya adentro del ambiente, a Eva le atribuyen varios romances con periodistas de la Radio que pasó de ser Mitre a ser Radio Pietro. Esas polémicas, le demostraban que finalmente, estaba donde había que estar: en las tendencias.

Sin dejar la radio, Evita continuó integrando varios elencos de teatro, además de seguir afirmándose en el cine. Participó de la filmación de «La carga de los valientes», de «El mas infeliz del pueblo» y de «Una novia en apuros».

Estas películas estaban dirigidas por directores de renombre, quienes habían dirigido «El día que me quieras” o “Tango Bar” con Carlos Gardel.

«La cabalgata del Circo» seguramente fue más conocida por la supuesta cachetada de Libertad Lamarque a Eva durante el rodaje de esta película.

Otra vez la radio y sus finales

El 16 de octubre de 1943 Eva se reencontró con la radio en un exitoso ciclo. Se emitía de lunes a sábado y estaba dedicado a biografías de mujeres ilustres de la historia. Se transmitió por Radio Belgrano y se hizo sumamente popular.

Entre el radioteatro y las películas, Eva finalmente logró una situación económica estable y cómoda. De este modo, en 1942 pudo abandonar las pensiones y habita un lujoso departamento, frente a los estudios de Radio Belgrano, ubicado en el exclusivo barrio de Recoleta.

El 3 de agosto de 1943 Eva fundó la Asociación Radial Argentina (ARA), primer sindicato de los trabajadores de la radio.

En varios reportajes Eva asegura que para ese entonces, 1945, sus afanes como actriz ya estaban cumplidos.

Pero luego, vendría su primer protagónico, que tardaría más de 40 años en verse: «La Pródiga», su última película. Un film que relataba un romance entre un ingeniero que pretendía construir una represa y una mujer que vivía allí recluida.

Actualmente se encuentra en YouTube, y ese fue el fin de la carrera artística de Evita. Había que dejar el lugar para su próxima etapa, la de Evita Pueblo.

 

Fuentes: Arte y sociedad / Centro Cultural Kirchner / Télam / Televisión Pública