El futbolista iraní Amir Nasr Azadani recibió 26 años de prisión

El joven de 26 años fue acusado de protestar y reclamar por los derechos de las mujeres de su país. Enfrentaba una posible pena de muerte en la horca.

La Justicia de Irán condenó esta mañana al futbolista Amir Nasr Azadani a 26 años de prisión por involucrarse y protestar en noviembre tras la muerte de Mahsa Amini. La joven estaba bajo custodia por violar el código de vestimenta islámico.

Azadani se enfrentaba a una posible ejecución en la horca y fue una de las tres personas condenadas por las acciones registradas el 16 de noviembre cuando tres miembros de las fuerzas de seguridad murieron durante un incidente registrado en en la provincia de Isfahán.

Según la agencia de noticias DPA, el deportista fue imputado por “incurrir en delitos contra el orden público, reunirse y conspirar para vulnerar la seguridad del país”. Además de cometer “moharebé”, es decir, un delito contra Dios.

Previamente el sindicato internacional de jugadores, FIFPRO, había pedido la eliminación inmediata de su castigo. Lo mismo habían hecho distintos organismos ligados a los derechos humanos.

Cabe destacar que Azadani no fue el único condenado. En el mismo juicio, Saleh Mirhashemi, Majid Kazemi Sheikh Shabani y Saeed Yaqoubi fueron sentenciados a muerte por “enemistad contra Dios” por el asesinato de los militares en Isfahan y se suman a las 11 personas sentenciadas a la pena máxima hasta ahora.

“El acusado confesó abiertamente sus acciones criminales”

ABDULLAH JAFARÍ, JUEZ DE IRÁN

Azadani había participado en las masivas protestas realizadas en Irán en reclamo de los derechos básicos de las mujeres en ese país.

Según las autoridades de la ciudad, el joven fue condenado por ser parte de un grupo de nueve personas que habrían matado a tres miembros del Basij, la fuerza paramilitar vinculada a los Guardianes de la Revolución.

“El acusado confesó abiertamente sus acciones criminales”, aseguró Abdullah Jafarí, la autoridad judicial de la ciudad. También hay un video de cámaras locales y suficiente documentación de que esta persona es miembro de un grupo armado. La acusación se ha emitido en base a estos documentos. Demostrando que era parte de una red organizada para combatir contra las bases de la República Islámica”, agregó.


El delito de moharebe, o contra Dios, es especialmente grave en una sociedad como la de Irán. Este crimen conlleva la ejecución en la horca, una pena que ya sufrieron dos habitantes de ese país: el joven Mohsen Shekari (23) y el luchador Majid Reza Rahnavard (23), ambos ahorcados en la ciudad de Mashad por las mismas acusaciones que Azadani.


La familia del futbolista, por su parte, fue amenazada repetidamente por las fuerzas de seguridad de la República Islámica si develaban que su familiar estaba detenido. El hecho finalmente trascendió en los medios.

Por otra parte, la única figura internacional de Irán que acudió al Mundial de Qatar que reaccionó ante las ejecuciones y amenazas fue el arquero Alireza Beiranvand. Desde su cuenta oficial de Instagram, pidió que las penas fuesen revocadas.

El caso por el que protestó Azadani: la muerte de Mahsa Amini

Mahsa Amini tenía solo 22 años cuando falleció el 16 de septiembre luego de ser detenida por la Policía por no llevar el hiyab (velo) de manera correcta.

Tras su arresto, la joven permaneció en estado de coma durante varios días. Mientras tanto, las autoridades negaban las acusaciones de que la mujer había sido víctima de una golpiza.

Según el testimonio de su hermano Kiarash al medio “IránWire”, la joven fue detenida en medio de la calle y trasladada en un vehículo policial.

“Me dijeron que se la llevaban a comisaría a hacerle una clase de reeducación y que en una hora la dejarían salir”, comentó. Sin embargo, esto no fue así y dos horas después del arresto Mahsa terminó en un hospital.

“Cuando llegué al edificio, vi a 60 o 70 personas llevando ropa para las mujeres detenidas en el interior. Algunas de ellas fueron liberadas y entonces empezamos a escuchar gritos adentro. Golpeamos las puertas y entonces salieron agentes a pegarnos con palos y gas pimienta”, relató Kiarash, que en ese momento vio cómo del interior de la comisaría salía una ambulancia. En el interior se encontraba su hermana.

Las autoridades no esclarecieron nada, sin embargo activistas y organismos de derechos humanos continúan exigiendo justicia por su muerte.

 

Con información de Télam
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