La depresión y la falsa creencia de una solución individual

En diálogo con El Numeral, Nadia Chávez, psicóloga e integrante de la Red de Psicólogxs Feministas, reflexiona sobre los factores sociales que pueden perjudicar a una persona con depresión y por qué no se trata solo de “vibrar alto”.

La depresión no se trata de estar triste o decaído esporádicamente, sino que es un padecimiento que requiere atención y ayuda profesional.

Si a esto le sumamos una sociedad que minimiza la importancia de la salud mental y una cultura de la positividad tóxica”, donde las redes se inundan de frases “motivadoras”. “Si pensas en positivo, atraerás lo positivo”, “Querer es poder” o “Cambiando la actitud todo es posible”,  son algunas de las frases que complejizan el panorama y banalizan la salud mental.

En el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, conversamos con Nadia Chávez (34), psicóloga recibida en la Universidad de Buenos Aires (UBA), quien trabaja con terapias basadas en evidencia, para entender qué es la depresión y cómo actúa la sociedad frente a una persona que la padece.

“La depresión es un padecimiento que afecta a la salud psicológica, generando mucho sufrimiento en quien la padece. En términos conductuales, la depresión es un conjunto de respuestas conductuales y fisiológicas ante un mundo que se representa como hostil”, explica Nadia.

La depresión y la falsa necesidad de “vibrar alto”

Según la profesional, esta versión negativa del mundo puede darse por diferentes factores. Por ejemplo, un ambiente familiar invalidante, padecer situaciones de violencia, no contar con el dinero necesario para cubrir tus necesidades básicas, padecer una enfermedad terminal o no cumplir con las expectativas socialmente aceptadas, entre otros.

“Frases como «tenes que vibrar alto», al contrario de ayudar, invalidan a la persona que padece depresión, restando responsabilidad al contexto y reforzando la idea de que la depresión se soluciona de forma individual”, sostiene.

“Frases como «tenes que vibrar alto» invalidan a la persona que padece depresión, restando responsabilidad al contexto”

NADIA CHÁVEZ, PSICÓLOGA

“Pensemos en una persona trans que la expulsan del hogar a temprana edad porque la familia no acepta su identidad; una mujer cis madre soltera de 5 chicxs que no consigue trabajo durante un largo período de tiempo por lo tanto no accede a una vivienda digna; unx adolescente que sufre bullying todos los días en el colegio o una persona con una enfermedad crónica que no tiene acceso a atención sanitaria de calidad. En cualquiera de estos casos, las personas responden a su realidad de la manera que pueden. Esto incluye evitar el mundo, estar triste o no levantarse de la cama ante un mundo que aparece como aversivo” explica.

“Socialmente se promueven mensajes del estilo «tenes que pensar en positivo y el universo te recompensará» provocando que las personas que viven en situaciones adversas, crean de sí mismas que algo está mal en ellas y que «no tienen la voluntad de cambiarlo». Esta situación puede aumentar la desesperanza respecto al futuro, que a veces en casos extremos llega al suicidio”, agrega la psicóloga.

“Las personas responden a su realidad de la manera que pueden. Esto incluye evitar el mundo, estar triste o no levantarse de la cama”

Según Chávez, la depresión puede presentarse por causas individuales. Sin embargo, estas intectactúan con el ambiente por lo que el sufrimiento psicológico se da en un contexto que puede potenciar o disminuir el sufrimiento, dependiendo del caso.

“Muchas veces, el tratamiento para la depresión es también farmacológico, por ejemplo, y es importante que la persona pueda tener los recursos económicos para acceder a ella” destaca.

“Generalmente, la persona con depresión presenta un estado de ánimo triste, pensamientos o sentimientos displacenteros y tiende a restringir actividades o las que hace no le genera placer, agrega.

El imaginario social de cómo se ve una persona con depresión

Además, según Chávez, es fundamental entender que las personas con depresión hacen lo mejor que pueden. Por lo tanto, la depresión puede tener múltiples caras y no presentarse solamente como en el imaginario social se representa. Por ejemplo, una persona que hace reír a otras, puede tener depresión. Una persona que va a trabajar todos los días, puede tener depresión. Una persona que viaja y recorre el mundo también puede tener depresión.

“Uno de los motivos por los cuales las personas con depresión pueden verse de esa manera, es el estigma y la exigencia de ser funcional y feliz constantemente por parte del sistema económico y social en el que vivimos, no mostrar vulnerabilidades, no mostrar tristeza y seguir siendo productivo para poder «encontrar la felicidad». La tristeza está mal vista, nos promueven todo el tiempo a huir de ella”, explica.

“La tristeza está mal vista, nos promueven todo el tiempo a huir de ella”

“Si una persona está atravesando este padecimiento, es importante crear un ambiente de validación, de escucha y contención, para que pueda volver a conectar con actividades placenteras inclusive sintiendo el dolor inherente al vivir del ser humanx. Pero también comprometernos a nivel social de luchar por un mundo donde haya las mismas oportunidades para todxs. Donde el acceso a un trabajo digno y el ocio no sea cuestiones de privilegios, donde el acceso a la salud sea de igual manera para todxs. Desde esta perspectiva, para poder brindar herramientas de cuidado a una persona que padece depresión, tenemos que tener en cuenta lo social, político, económico, ambiental, donde lo individual sea una dimensión más a tener en cuenta entre otras”, concluye.

 

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