Migrar con arte, por arte y para el arte

Dario tiene humor ácido y mantiene la calma aún en el caos absoluto. Dario Feal es director de arte y hace un año se mudó a Miami gracias a una visa donde califican las personas que tienen una carrera sólida.

Dario tiene una manera de liderar tranquila y segura. Es talentoso, creativo y se posicionó como uno de los directores de arte más reconocidos en Argentina. Su casa es elegante y te invita a querer quedarte. Tiene algunas de sus pinturas en la pared una perra galgo rescatada que se llama Rosa y que parece vivir con la misma armonía que sus dueños. Hoy está instalado en Miami desde hace un año, un lugar donde todos hablan de la llegada de Messi, él se ríe con sus ojos claros y a raíz de eso comenta que: “a donde vamos los argentinos nos destacamos”.

Está preparando un nuevo trabajo, le gusta diseñar a mano alzada. Sergio, su pareja, lo acompaña en este proyecto apaciblemente. Dario consiguió una visa O1 de habilidades extraordinarias, que le permite trabajar por tres años de su profesión. Estudió en la Universidad de Buenos Aires, y cree que siempre los cambios, hasta los que nos dan vértigo, son buenos y hay que explorarlos.

 ¿Hace cuánto sos director de arte?

Desde segundo grado del colegio primario, era tan malo actuando que la maestra me mandó a pintar los fondos del decorado para el acto escolar.

¿Cómo fueron tus comienzos?

Hay que estar receptivo a las oportunidades que se te van presentando en la vida, y por supuesto seguirlas… Rse es el origen.  Cuando estudiaba la carrera de Diseño de Imagen y Sonido en FADU, por amigos en común, conocí a un director de arte muy bueno y que aún trabaja y alterna con la dirección.  Empecé a asistirlo.  Y a partir de eso te vas relacionando. Creo que llegué a trabajar con  los mejores directores de arte de ese momento y por supuesto a aprender mucho de ellos.

¿Qué es lo que más te gusta hacer dentro de la dirección de arte?

A medida que pasa el tiempo vas cambiando, mutando. Hoy en día lo que llamamos la pre producción, lo previo, la gestación del proyecto es lo que más me convoca.

¿Qué hace un director de arte y en qué consiste el trabajo de dirección artística?

Es un trabajo fenomenal porque no tiene definiciones concretas, y eso te da bastante libertad. Me pasó que no sólo trabajé en los conceptos estéticos para una película o un comercial o una obra de teatro, sino también para instalaciones en ferias nacionales o en el propio diseño interior de un museo.  El trabajo de la dirección de arte, para mi se resume en darle estética y espacialidad dramática a ese texto  que recibís, proveniente de un guión. Es empezar a imaginar en principio, cómo va a ser ese universo visual,  luego es darle textura, volumen, colorimetría, etc para finalmente convertirse en el marco y soporte estético de la producción.

¿Por qué decidiste mudarte a vivir a Miami?

No fue nada demasiado original, la pandemia en Buenos Aires fue demasiado larga y aburrida. Tengo muy buenos amigos que ya estaban en Miami, y cómo en ese momento daba clases virtuales de dirección de arte para UBA y UADE, me daba lo mismo donde darlas, así que vinimos a explorar un poco lo que sucedía por acá. Y resultó que fue más divertido de lo esperado.

¿Qué diferencias notas con respecto a Buenos Aires?

La vida diaria es más ordenada. Y quieras o no, saber lo que gastas habitualmente en cosas básicas cómo el supermercado, el alquiler, el seguro de salud o del auto, etc., te libera un montón la cabeza.  Sabés lo te va costar vivir el mes que viene y el otro… y de esa manera podés organizar y programar mejor las cosas que querés a futuro. Tal vez allí radica la diferencia en un “futuro menos incierto”. 

¿Quiénes o quién te inspira?

Me encanta dejarme inspirar.  Realmente cuando algo me gusta lo disfruto mucho. Siento que a nuestro alrededor hay, en la mayoría de los casos, tanto talento para inspirarte que simplemente es una cuestión de estar atentos a eso.  Hay algo de las inquietudes y de la curiosidad que hace que todo el tiempo estemos indagando, o al menos en mi caso para descubrir, o apropiarnos en el mejor de los casos de la inspiración.  Por eso no descarto nada, toda obra de cualquier formato algo me deja.

¿Cómo se mantiene una cátedra a distancia?

Los mejores procesos que sucedieron en la pandemia fueron el desarrollo de la educación a distancia, entonces por qué negarlo, cómo dice Houellebecq, sigamos avanzando en eso.  Por supuesto no todas las edades y las materias lo ameritan, pero en aquellas que se permite me parece maravilloso.  Curiosamente muchos de los trabajos entregados en ese período por estudiantes fueron excelentes y superiores a los de la cursada convencional.

¿Cómo es migrar?

Cada caso es una historia diferente. En mi caso en particular, al tener tantos años de trabajo en Argentina fue muy fluido el proceso de aplicación para la visa O1 y salió rápido. Una cosa que sucede con este tipo de Visa es que al tener un tiempo de caducidad también te alivia mucho, sucede algo que te permite encarar la migración sin tanta carga.

¿En qué consiste la visa O1 y cómo se obtiene?

Este tipo de visa de “Talento” está buenísima porque sos vos, con tu background, con tus logros y aciertos en donde te enfrentas a un proceso de selección.  Obviamente cómo todos los trámites tiene su lado burocrático.  Hay muchos estudios de abogados que te ayudan en el camino, el estudio de Natalia Friedman Inmigration Law acá en Miami fue impecable. Y la clave es hacerles caso  y por sobre todo, haber hecho las cosas bien en tu carrera.

¿Cómo se sostiene la disciplina siendo freelance e independiente?

Es vertiginoso al principio, querés agarrar todos los trabajos que te ofrecen porque te parece que después no te van a llamar más.  Y sin embargo y sin darte cuenta empezás a estar en una rueda y sin querer te van conociendo y consultando tus disponibilidades para encarar nuevos trabajos.  Ahora al mudarme es cómo que vuelvo a vivir ese proceso.  Es un poco volver a empezar, lo bueno es que me tomo las cosas con mayor templanza.  

¿Cómo ves la cultura en Argentina?

Hermosa, pero frágil. Creo que los artistas y los profesionales del quehacer cultural argentinos son extraordinarios, pero siento que muchas veces eso se empaña por otras cuestiones que nada tienen que ver con el arte, que tiñe los verdaderos objetivos de la obra.  

¿Cómo te gustaría que siguiera tu carrera?

Me gustaría que siga. Uno de los volantazos más interesantes que me sucedieron fue el de la enseñanza, apareció un nuevo horizonte muy estimulante por cierto, y de alguna manera también lo continuo actualmente. La verdad que Marcelo Altmark el director de Diseño de Imagen y Sonido y su equipo estuvieron amorosos al permitirme seguir con la Cátedra Feal de Dirección de Arte en FADU en este modo híbrido, yo acá con las teóricas que me corresponden y mi increíble equipo docente con las prácticas en Buenos Aires. Y ahora este otro cambio de país con un nuevo abanico de oportunidades.

¿Hay un límite para la creatividad?

No creo, pero tampoco lo cuestiono.  Porque las “creatividades” son mutables.  Sabés que justamente me encanta ver la creatividad en los demás. Me pasa mucho que me escucho diciendo que “creativa” la forma de resolver tal o cual cosa. Admiro mucho la creatividad artística y la capacidad de resolver cuestiones de la vida cotidiana. Me fascina la gente que vive su vida creativamente y que te sorprenden, que toman decisiones imprevisibles, hay mucho de libertad en la creatividad.

¿Por qué crees que la cultura es tan importante? 

Porque ante todo creo en la creación humana, creo que los seres humanos a través de la historia y actualmente generan cosas maravillosas. Entonces la cultura me parece esa huella, ese precedente, esa base para que quienes queremos podemos tomarla cómo plataforma, y empezar a expandir un poco más. Lo cultural te une desde un lado  genuino. Me gusta experimentar ese primer gusto que te acerca a algo, meramente perceptivo y que luego lo terminas decodificando y dándole forma en tu cabeza.

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