Una plaza militando el ajuste en la asunción de Milei

Miles de personas se acercaron hasta el Congreso para la asunción del primer presidente libertario.

Son las 10 de la mañana y muchas calles de acceso al Congreso están cortadas. La gente busca entrar a la plaza y esperar la asunción de su presidente lo más cerca posible. Jóvenes, adultos mayores y familias enteras caminan hasta encontrar un espacio que les permita ver el acto que se viene. 

El operativo deja poco lugar para el público. El acceso desde Callao se corta antes de ingresar a Rivadavia y hay que dar vueltas para poder llegar. Cuando finalmente se encuentra una calle abierta el panorama es similar: vallas que cortan la avenida más larga del mundo para que por allí pase el auto oficial. 

La militancia de Milei se concentra en la vereda y trata de encontrar huecos para ver qué es lo que sucede. Son minutos de caminata lenta y puestos que se abren, aunque “hoy no hay choripán”, según uno de los vendedores.

De todas partes vienen…. 

María Cristina llegó desde Morón. Es docente desde hace tres décadas y es la primera asunción presidencial a la que asiste en su vida. “Venimos a apostar por Milei, a darle fuerza”, asegura en medio del acto. También dice que hoy en día “los diputados son ricos y la gente no se puede comprar ni un paquete de yerba” y que en poco tiempo “se terminan los privilegios” de la política.

(Sol Bollana)

Felipe tiene 16 años y este año no sólo votó a La Libertad Avanza, sino que fiscalizó en San Isidro para esa fuerza. “Me gustan mucho sus ideas, aunque sabemos que son difíciles para el país”, destaca. También cuenta que tiene “mucha esperanza” en Milei y en que pueda cambiar el país. 

Máximo es porteño y del PRO, pero viene a apoyar a La Libertad Avanza. Tiene una bandera de Mauricio Macri y cuenta que durante la gestión de Cambiemos “nos faltaron cosas importantes que ahora Milei va a cumplir”. Dice que tiene residencia española pero que el nuevo Gobierno le da esperanza e ilusión y que por esa razón se queda en Argentina.

(Sol Bollana)

La llegada del Presidente

Todo comienza a revolucionarse cuando pasa el auto de Javier Milei por Rivadavia. Los gritos son unánimes y van desde el “Milei Presidente” hasta el “Milei, querido, el pueblo está contigo”. De a poco la gente se acerca a las vallas para vivir una jornada histórica.

La plaza explota pero se enciende más cuando unos minutos después se escucha la voz de Cristina Fernández. La ya ex vicepresidenta da inicio al acto de asunción y la militancia empieza su momento de mayor enojo. 

 

El “hija de puta, hija de puta” y el “chorra” serán una constante a lo largo de la jornada. Muchos cantitos del resto del día serán para pedir que vaya presa y para que devuelva “lo que se robó”. También hubo un momento para recordar que Alberto Fernández se irá a vivir a España, con un reclamo de que “ninguno salga del país”. 

El discurso del ajuste

Las palabras de Javier Milei desde la explanada del Congreso generan silencio y expectativa entre la gente. La respuesta principal del público es en los tramos en los que el libertario habla de la herencia económica, “la peor que recibió un Gobierno” según sus palabras. 

(Sol Bollana)

Uno de los momentos más festejados es la descripción del propio recorte que se tendrá que hacer. Cuando el nuevo presidente dice que habrá “un ajuste fiscal en el sector público nacional de 5 puntos del PBI” y que caerá “casi totalmente sobre el Estado y no sobre el sector privado”, el festejo es completo.Entre el público que llegó hasta la asunción hay una idea de que lo que se viene es necesario y que no importa si se pasan unos meses de miseria económica y social. El consenso es total: el peronismo nos dejó el país destruido y para salir adelante hay que ajustar todo lo que se pueda. 

Lo peor (¿y lo mejor?) está por venir

Mauricia es porteña y responde sobre el ajuste ante la pregunta de El Numeral. “Vamos a tener un año difícil”, comienza su sinceramiento en plena calle Rodríguez Peña. Según ella, “vamos a pasarla mal y vamos a seguir pasando mal unos meses”, pero hay “una leve esperanza de que podremos remontar a Argentina”. Su principal anhelo es que sus hijos no elijan irse del país. 

(Sol Bollana)

Algo similar cuenta Lucas, que llegó desde Ramos Mejía para ver a su nuevo presidente. “Vengo a apoyar a MIiei porque quiero un cambio para los argentinos y, sobre todo, porque tenemos que sacar a la corrupción del Congreso y devolverle el trabajo a la gente”. Es cocinero en el Hospital Posadas, el más grande del país, público y gratuito, pero cree que no habrá ningún recorte en su función: “es mentira eso, pura campaña del miedo”. 

En una calle lateral, Marta sostiene un cartel a favor del presidente y cree que Milei “va a tener que trabajar mucho” y que “va a ser difícil». Pero tiene esperanza, “porque hace 40 años que quieren fundir al país y no pudieron”.

Los macabeos 

Casi está finalizando el acto, pero aún quedan las últimas ovaciones para Javier Milei. El libertario comienza con una cita bíblica sobre el pueblo hebreo, en lo que fue la guerra de los macabeos contra los helenistas, que dio inicio a la fiesta de Hanukkah

(Sol Bollana)

Dice que esas batallas son “el símbolo del triunfo de los débiles por sobre los poderosos, de los pocos por sobre los muchos” y la gente comienza a palpitar el cierre del acto. En su discurso, el presidente afirma que “la victoria en la batalla no depende de la cantidad de soldados, sino de las fuerzas que vienen del cielo

Y unos segundos después se da el cierre por el que vinieron a la plaza esos miles de defensores del ajuste: “Será difícil pero lo vamos a lograr. ¡Viva la libertad, carajo!”.

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