La Doctrina Chocobar en acción: un nuevo caso de gatillo fácil

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Un oficial del Grupo Halcón asesinó a un adolescente desarmado de 17 años, dándole dos balazos por la espalda en la localidad de Quilmes, luego de que –según el uniformado- éste intentara robarle el teléfono.

El miembro de la fuerza realizo cinco disparos con el arma reglamentaria, de los cuales uno hirió al joven en una pierna y dos impactaron en la espalda del menor -, lo que ocasiono su muerte. El cuerpo de Fabián Exequiel Enrique fue hallado en la entrada de la Villa Los Eucaliptus, intersección de Madame Curie y La Rioja, en Quilmes Oeste.

Según el efectivo, se encontraba en la esquina de Jujuy y Avenida La Plata dirigiéndose en su Volkswagen Polo a realizar horas extras, cuando fue abordado por dos jóvenes que intentaron robarle el celular. Ante esta situación, se bajó del vehículo y efectuó cinco disparos, sin dejar en claro si logro herir a alguno de los jóvenes.

No existe aún una certeza de la situación que desencadeno este asesinato, pero no hay testigos que avalen la versión del oficial, quien sostiene que fueron dos los jóvenes que intentaron asaltarlo. En contrapartida, las heridas de bala que sufrió Fabian por la espalda, la cantidad de disparos realizados, la distancia entre los casquillos de 9 milímetros hallados, y que el menor esté desarmado, permiten suponer que la víctima estaba indefenso al momento de recibir el ataque que acabo con su vida.

Ante esto, el oficial fue desafectado de la fuerza por la Auditoria General de Asuntos Internos, mientras que la fiscal Karina Gallo quedo a cargo de la investigación caratulada como “homicidio”.

La similitud con el homicidio calificado cometido por Luis Chocobar, que el presidente Macri y la ministra Patricia Bullrich han dado estatus de “hazaña”, y el fusilamiento por la espalda de la prefectura contra Rafael Nahuel son dos casos de público conocimiento en los cuales se aplica la doctrina de seguridad que el propio Macri ha invocado: “hay que volver al tiempo en el que cuando te dan la voz de alto había que entregarse”. Y si no, queda en evidencia lo que sucede.

Lo endeble del argumento del efectivo de seguridad deja muchas dudas sobre la comisión del hecho, las circunstancias en las cuales se desarrolló y el tiempo que tardó en denunciarlo y hasta se duda de la existencia del segundo atacante. Sera clave lo que haya registrado la cámara de seguridad que se encuentra a una cuadra del lugar donde presuntamente ocurrió el intento de robo – herramienta solicitada por la fiscal –  para intentar esclarecer un hecho que lamentablemente se hace costumbre: un efectivo de fuerzas de seguridad tratando de dar explicaciones y otro pibe humilde muerto a tiros por la espalda.

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