Avellaneda verde

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Por Antolín Magallanes

Algunas prédicas van teniendo sus concreciones. La reserva Natural de Avellaneda es una realidad. Hace unos días, se inauguró la primera etapa de la misma. Se trata de la Eco Área Municipal, un terreno de 140 hectáreas que se extiende entre los Arroyos Sarandí y Santo Domingo, y el Río de La Plata. Este emprendimiento acompaña  políticas ambientales que lleva adelante el municipio, como el programa “10 mil árboles” y la planta de reciclado de residuos domiciliarios “EcoPunto”, que será ampliada a 400 toneladas diarias. Obras concretas en un municipio que no las tuvo nunca fácil con el ambiente. Y allí radica el valor de estas políticas públicas, es fácil cuidar el ambiente cuando todo el entorno ayuda, pero allí, donde históricamente, y en otros contextos, contaminar fue sinónimo de progreso, hacen falta decisiones y obras que demuestren la firme voluntad de transformar las cosas con inteligencia de “tiempista” para ir entretejiendo los cambios en forma armoniosa.

El intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi encabezó la inauguración oficial de la Eco Área Municipal, en la costa que se extiende entre las localidades de Sarandí y Villa Domínico. Se podrá visitar de jueves a domingos de 10 a 16, con visitas guiadas por guardaparques. Esta área de Reserva cuenta con una superficie aproximada de 140 hectáreas y ambientalmente es un espacio que presenta diversos tipos de ecosistemas, más de 180 especies de aves, más de 10 especies de anfibios (casi el 50% de las presentes en la provincia de Buenos Aires), 30 especies de libélulas (12% de las presentes en Argentina),y la presencia de ceibos (flor nacional de Argentina),  convirtiéndose de esta manera en uno de los sitios de mayor biodiversidad de la Provincia.

Además contempla un uso sustentable de quintas y viñedos en terrenos privados y actividades de ecoturismo en terrenos públicos, con guardaparques y senderos de interpretación, avistaje de fauna y flora, actividades de educación ambiental y visitas a viñedos locales, gracias a una inversión con recursos provenientes del Fondo de Infraestructura Municipal de $ 20.934.433,35.

También en estos dias la Corte Interamericana de Derechos Humanos, dependiente de la OEA, genero un fallo histórico, en el cual vinculo al ambiente con los derechos humanos, planteando, “la relación  innegable entre la protección del medio ambiente y la realización de otros derechos humanos”. Un fallo histórico, que sin dudas viene a dejar precedentes para afianzar este tipo de iniciativas, y dar respaldo a los gobernantes para seguir en ese camino.

Avellaneda ha dado cuenta muy comprometidamente, de muchos avances, las riberas del Riachuelo, en la cuenca baja, se encuentran absolutamente recuperadas y con la población que la habitaba relocalizada, el Camino de la Ribera fue uno de los primeros logros, y aun se espera con ansias la inauguración de la sede de la UNDAV, casi lista, a la vera del Riachuelo, para seguir acumulando decisiones en favor del ambiente y de la gente.

Hoy Avellaneda, reconoce sus frentes ribereños, sus bordes, le han devuelto una cara visible, que antes estuvo ensombrecida por la decadencia ambiental, los dos puentes recuperados, el Nicolás Avellaneda “nuevo” y el histórico transbordador Nicolás Avellaneda, sumados a los demás, le dan una conectividad, distinta y personal, que tal vez no tenga ningún otro distrito lindante con la Ciudad de Buenos Aires. Desgraciadamente, ese transbordador a pesar de haber sido recuperado y ser parte de “la pesada herencia” que recibió el actual gobierno, sigue inactivo.

Recordamos que su viaje inaugural fue trunco, y también recordamos que ese transbordador, pertenece a la nación, pues cruza una vía navegable y une dos jurisdicciones, en este caso la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma. Por eso está a cargo de Vialidad Nacional. La triste realidad hoy lo muestra del lado de Avellaneda, en la Isla Maciel, con  sus cuatro patas llenas de alambres de púa, con una penitente presencia de alguien que lo cuida encerrado en una tapera espantosa, alguien que pareciera estar castigado. El alambre de púas es algo muy significativo, fue utilizado para vigilar ganado, también para uso militar y político, en los campos de batalla y centros de exterminio humano. Hoy le muestra un feroz rostro a las pibas y pibes de la Isla Maciel, que hicieron mucho para que vuelva a funcionar y que seguramente lo cuidaran como han cuidado el otro puente. Ellos son los que más lo utilizan. Esperamos esto se supere pronto, pues la isla lo necesita y el puente suscito esperanzas de recuperación, en ese hermoso y potencial barrio que añora dar bienvenidas y espera de visitas, para quien no conozca uno de los mayores tesoros del Riachuelo. Sería fantástico cerrar el círculo de ese único paisaje entre La Boca y la Isla Maciel, como lo fue siempre.

Pero la alegría de hoy, se vio en el rostro de Beatriz Mendoza, (pionera en estas lides y cara visible de la causa que lleva su nombre y que termino en el fallo de la Corte Suprema para recuperar el Riachuelo), presente entre la multitud de vecinos, quien seguramente, piensa en otra batallita ganada. En definitiva, la Municipalidad de Avellaneda ha concretado una de las obras de recuperación, saneamiento y desarrollo sustentable más importante en su historia, al devolverles a sus vecinos su acceso al río mediante un paseo abierto a la comunidad, pensado y construido bajo un concepto ecológico y de preservación de los distintos ecosistemas.

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