“El actual gobierno no falla, simplemente está ausente y ese es su plan”

Mariano Mignini tiene 46 años, es médico y desde el 2018 comenzó a realizar un trabajo solidario en Isla Maciel, de la mano del Padre Paco. Hablamos con él sobre la situación que atraviesan los vecinos y vecinas y cómo la ausencia del Estado se refleja en la cotidianidad del barrio

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1. ¿Cuando comenzaste a realizar el trabajo social en Isla Maciel?

Fue hacia abril del 2018. Una amiga psicóloga me presentó al Padre Francisco “Paco” Oliveira. Yo trataba ya de ayudar con medicamentos y comida a familias en situación de calle. Así como a jubilados que no se los pueden costear, algo que sigo haciendo hasta el día de hoy, siempre solicito quedarme con la receta y pido fotocopia del DNI del paciente. Además, ayudo a desempleados y gente que (cada vez es más numerosa) han quedado al margen de lo que podríamos denominar “público”: salud, educación, seguridad, trabajo.

Ese día, un poco antes de la misa, charlamos con el Padre. Le comenté lo que hacía y me dijo que lo tendría en cuenta. Escuché una de las homilías, aún siendo agnóstico, más cautivantes a las que asistí. He viajado por trabajo o turismo y he vivido en Italia unos 15 años con tres Papas diferentes pero nunca había asistido a una charla de ese tenor. 

A partir de ese momento, comencé a colaborar con los medicamentos que más se utilizaban en la salita que hay dentro de la Isla. En 2018, poco antes de dejar la Parroquia, el Padre Paco me invitó a reordenar la farmacia en el “Hogar de María” en Maciel. Allí voy todos los jueves y llevo donaciones que varias personas hacen llegar. Además, doy charlas de divulgación a las mujeres del grupo que van al Hogar, eso es lo que hago hasta hoy en Maciel y ocupa aproximadamente el 30% de mi trabajo en justicia social, algo que tendría que ejercer el Estado en un 100%

¿Qué te motivó a acercarte a realizar esa tarea?

Simple: vocación. ¿Por qué alguien quiere ser médico? y sentido común ¿alguien sufre?: hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para hacer desaparecer o al menos disminuir ese sufrimiento.

¿Atendés a vecinos y vecinas los días que vas?

En Maciel no atiendo pacientes. Ellos cuentan con una sala dependiente de la Municipalidad de Avellaneda y si hay casos graves se dirigen al Hospital Fiorito o al Hospital Argerich. Además de los voluntariados, tengo varios trabajos remunerados en las tres ramas de la medicina: asistencia, docencia, e investigación. En Maciel sólo doy charlas docentes y van unas 20 mujeres. Ahí distribuyo fármacos recetados con la modalidad mencionada antes.

¿Qué pensas del retroceso que significó convertir al Ministerio de Salud en Secretaría? 

Nada en especial acerca de la degradación. Si una Secretaria, aunque me repugnara la idea de que no fuera un Ministerio, funcionara bien, no tendría nada que decir pero así como la salud pública, la política del actual gobierno se basa en cuatro pilares: mentir, robar, reprimir e ignorar. Invito a cada uno a analizar todos los actos decididos por este gobierno y verán que uno, dos, tres o los cuatro pilares están incluidos en la decisión. Respecto de todo lo público de lo cual el Estado debe hacerse cargo, y doy solo el ejemplo salud. Según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en el presupuesto de salud del año anterior se recortaron 3,4 mil millones de pesos. Entonces, si tengo que responder a su pregunta: si funcionara bien, poco me importa que lo llamen ranchito de Salud a lo que tendría que ser un Ministerio, simplemente han hecho desaparecer la salud pública en todo el país. Es parte de su política de gobierno.

¿Qué manifiestan los vecinos y vecinas sobre la situación del país?

La gente que vive en Maciel, donde yo hago algo mucho menor y más breve que la “visita de médico”, considera, y lo expresa de diferentes maneras, que la situación es insostenible. Como mencioné antes, también veo, junto a un grupo multidisciplinario, otras personas con necesidades básicas insatisfechas y su sensación es la misma. Hay personas que están en la calle y antes te pedían una moneda o un peso o un “fasito”, ahora te piden pañales o que les compres un pancho. Hay hambre.

¿Cuáles son las necesidades principales que hay?

Sin duda diría que un Estado presente. En Maciel, la cantidad de gente que asiste a comedores ha aumentado en un 50% en los últimos 20 días, y la tendencia continúa, así que lo esencial son alimentos. Pueden donar a la Fundación o llamar por teléfono (42220302 ) o a mi email: donaciones1972@gmail.com. En el caso que tuviese que hacer un orden de prioridades diría: agua potable y alimentos, calzado, medicamentos, materiales de construcción. 

Por otro lado, considero que lo que a mí me gustaría mucho es que no existiesen los comedores. Jamás me alegraría ante el éxito de un comedor comunitario porque su mera existencia es ya por sí mismo un fracaso. 

¿Qué políticas orientadas a la salud crees que son fundamentales?

Muchos pensamos que las políticas públicas, aquellas en las que tiene que intervenir el Estado, están lisa y llanamente ausentes. Respecto a lo que me compete, diría que así como todo tiene que ver con la política (salud, educación, trabajo, seguridad, etc.), un trabajo que se extienda desde la primera enseñanza hasta las universidades dirigido a suprimir la aparición de enfermedades evitables ayudaría enormemente e incluso, ahorraría dinero.

Enseñar a todos cómo lavarse las manos o higienizarse después de utilizar el baño o letrina, o cómo hacer para evitar que no se generen contagios a partir de un estornudo. Entonces, para ello se necesita un cambio verdadero y estructural como el que hizo en los años ’40 el doctor Ramón Carrillo. Cuando se habla de “salud pública”, uno piensa en los hospitales públicos y no está mal, pero la salud pública intenta anticiparse a su necesidad, haciendo que el uso de medicamentos y que los días de internación disminuyan, entre otras cosas. Además de las políticas de educación antes mencionadas, podrían hacerse campañas de erradicación de vectores. Diagramando un calendario de vacunación completo, universal, gratuito público y obligatorio.

En todo esto el actual gobierno no falla, simplemente está ausente y ese es su plan. Aunque una muy colorida propaganda en las calles y los subtes o en la mayoría de los medios periodísticos diga lo contrario. De algún modo, lo decía Goebbels en la Alemania nazi y bajo otras circunstancias. Hoy, con otras palabras, Jaime Durán Barba en su libro El Arte de Ganar, escribe: “El electorado está compuesto por simios con sueños racionales que se movilizan emocionalmente. Las elecciones se ganan polarizando al electorado, sembrando el odio hacia el candidato ajeno… Es clave estudiar al votante común, poco informado, ese que dice ‘no me interesa la política’. El papel de los medios es fundamental, no hay que educar a la gente. El reality show venció a la realidad…” o como dice Noam Chomsky: “La gente ya no cree en los hechos”. Entonces, hemos llegado al punto en que creemos más en lo que nos dicen que en lo que real y efectivamente ocurre.

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