Es Tuyo, del Barrio, de Todes

«Estamos atravesando un momento histórico de destrucción del tejido social»

Rodrigo Karasik tiene 30 años, es abogado y presidente de la Asociación Civil Tejiendo el Barrio, un espacio que trabaja para recuperar el tejido social urbano. Conversamos con él para conocer el trabajo que realizan en un contexto de crisis

¿En que consiste el trabajo que realiza Tejiendo el Barrio?

Nos gusta poner énfasis en el verbo “Tejer”. Por un lado es una técnica milenaria realizada por varones y mujeres, por otro es una actividad base para poder crear un entramado fuerte y duradero. Ese es nuestro concepto, trabajamos colectivamente, desde abajo construyendo bases sólidas proyectadas a reducir la brecha social y recuperar el Tejido social urbano.

Hoy en día contamos con una agenda amplia de actividades centrándonos en la educación, el arte, el esparcimiento, la economía popular y la promoción de la salud. El espacio está abierto de lunes a domingo y en todos los casos ofrecemos meriendas o comidas saludables.

¿Cuándo se inició?

En el año 2015 provenientes de distintas experiencias fundamos la Asociación Civil “Tejiendo el barrio”.  El viraje político a partir del año 2016, la ausencia del Estado y la creciente desigualdad social nos dio un rol en la dinámica barrial que se tradujo en un crecimiento constante tanto de la demanda como de la participación.

¿Cómo observás el contexto actual del país?

Con mucha preocupación. La situación económica es alarmante. La falta de rumbo del gobierno nos coloca en un bache del que es difícil salir. El país está parado en una sensación de lenta agonía. Todos los días alguien que conocemos queda afuera del sistema y quienes logran sostenerse lo hacen en condiciones cada vez más lamentables. No es viable un país sin trabajo pero muchísimo menos un país sin esperanzas ni expectativas de progreso.

En febrero realizaron un informe para dar cuenta de la imagen negativa del gobierno porteño en las villas y cómo empeoró la situación económica, ¿esos porcentajes han aumentado?

La encuesta que realizamos arrojó números bastante preocupantes respecto de las perspectivas a futuro de los sectores más vulnerables de la sociedad. La gente no sólo vive peor que antes sino que tiene la certeza de que el día de mañana va a ser peor aún.

La imagen negativa del gobierno nacional es muy alta sobre todo vinculada a la crisis económica. La del Gobierno de la Ciudad tiene otros factores de análisis. Principalmente encontramos quejas vinculadas a la salud, educación y el sistema de transporte.

Estamos en proceso de implementar nuevamente la encuesta, pero podemos adelantar que la situación que se vive hoy en la Ciudad y en particular en nuestra comuna está lejos de ser mejor que hace unos meses.

¿Cómo evalúas el panorama electoral?

Intentamos ser optimistas. Creemos que las derrotas electorales dieron madurez política a muchos actores. Esto se traduce en acuerdos, amplios, generosos y sobre toda las cosas representativos. Estamos convencidos que lo mismo va a suceder en la Ciudad de Buenos Aires. Un gran espacio opositor que incluya no sólo a todos los sectores políticos que se oponen al oficialismo sino a representantes de las distintas expresiones sociales, barriales, deportivas que no sólo han dado sobradas muestras de organización y resistencia durante estos años sino que pueden aportar los votos necesarios para terminar con 12 años de Macrismo en la Ciudad.

¿Qué es lo que trasmiten los vecinos en los barrios respecto a la situación del país?

Angustia e incertidumbre es lo primero que me viene a la cabeza. Si bien el enorme rol de los movimientos sociales y la organización popular evitan una explosión social. Lo que observamos es un proceso de implosión social en los barrios. La incertidumbre del trabajo, del hambre, del futuro, de la inseguridad, de la persecusión se traduce en conflicto. La gente tiene miedo, desconfía, se retrae, el menor incidente pasa a mayores. Se abandonan los espacios comunes dando lugar al crecimiento de la inseguridad y el narcotráfico que a la vez se convierte en una salida cada vez más tentadora ante la desesperación de la desocupación.

Estamos atravesando un momento histórico de destrucción del tejido social. Necesitamos devolverle algo de esperanza y certidumbre a la gente que en última instancia apenas está demandando una vida normal y una posbilidad de futuro.

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