Es Tuyo, del Barrio, de Todes

La costumbre de los nenes bien

Criados en buenas familias, con una educación notable. Son rugbiers, de familias de renombre y hegemónicos. La violencia respaldada por los valores.

Entona Pablo Lescano «si un negro corre dicen que ese robó/ Vamos a llevarlo preso que algo se afanó/ Y si un cheto lo hace, no, no/Ese pibe no robó». La juventud en Argentina padece el estigma, el señalamiento, la confusión. Además de joven, el problema es que sea pobre. Y si, además de joven y pobre, sos mujer, la situación se agrava. Se trata, simplemente, de circunstancias acompañadas por distinción de clase.

Recientemente, en un boliche de Punta del Este, un joven fue agredido por atrás, con brutalidad. De traición, el agresor -identificado como Giano Bernardi, jugador de rugby en Uruguay- le rompió la mandíbula. Quedó desplomado en el piso, sin mediar palabra, sin poder protegerse del golpe.

No es el primer caso en el que jóvenes rugbier protagonizan hechos de violencia. En septiembre de 2016, Julián Cirigliano fue conocido por agredir a un hombre que se encontraba en situación de calle. Lo empujó en la calle, de atrás, sin darle tiempo a nada. Su club hasta entonces, Cirano Rugby, lo suspendió de por vida.

Otro caso fue en octubre de 2019. Un grupo de rugbiers que, durante un festejo del San Isidro Club, golpearon a otro hombre. Lo tacklean, lo reducen y, cuando intenta defenderse, otro de los jugadores lo golpea por atrás.

En diciembre de 2019, un jugador del Club Varela Junior desfiguró a otro chico en un boliche de Quilmes. Según indicó la víctima, empujó sin querer a su agresor, le pidió disculpas y, sin embargo, lo golpeó. Le rompió los anteojos, le cortó un ojo y comprometió la córnea.

El deporte es reconocido por los valores y la moral que, históricamente, los reconoce. Sin embargo, de las puertas para afuera y para adentro son un tanto hipócritas.

El productor Julián Princic contó en un hilo de Twitter su experiencia con un deporte que practicó, consume y representa parte de su vida.

¿Qué representa la reafirmación de su masculinidad? Entre sus dichos, repasa prácticas abusivas durante el bautismo o iniciación, situaciones que atraviesan en espacios comunes donde actúan en conjunto respetando sus valores, pero los suyos entre ellos. Reafirmar la masculinidad no trata directamente de violentar o someter a un tercero, sino también la complicidad y el silencio. El deporte no es la razón por la que se reproducen acciones violentas que ponen el ojo en sus jugadores, pero ¿qué implica?

Desde lo simbólico, el rugby representa el trabajo el equipo, pero también es un espacio en el que participa un sector social, distinguido. Un sector que además de pertenecer a buenas familias y de renombre, tiende a ser blanco, cis y heterosexual.

Sin ir más lejos, entre las respuestas, las agresiones que recibió Julián eran porque visibilizaba algo que muchos de los jugadores «desconocían» y que lo hacían, según su lógica, homosexual.

Y, por supuesto, el estigma

¿Hay violencias que se consuman con respeto y se valoran? ¿Si ellos pegan, te desfiguran o violan es desde los valores del deporte? ¿Qué valores? ¿Cuántos? ¿No es más desleal y carente de valores pegar por la espalda?

Las costumbres de los chicos bien.

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