Es Tuyo, del Barrio, de Todes

Poco Ortodoxa

La serie estrenada por Netflix ha causado sensación en nuestro país y se encuentra entre las 10 producciones más vistas hace casi un mes.

La pandemia nos expuso a la posibilidad de ver más contenidos streaming y Poco Ortodoxa está siendo una de las sensaciones de Netflix. La miniserie alemana de cuatro capítulos puso sobre la mesa una realidad poco conocida.

Es que Poco Ortodoxa vino a zambullirnos en el mundo de la comunidad Satmar, que profesa el judaísmo jasídico, instalada en Williamsburg, Brooklyn, Estados Unidos. Esta comunidad de descendencia húngara y que habla el dialecto yiddish se instala allí luego de la Segunda Guerra Mundial. Sus fundadores son sobrevivientes del holocausto. Y esa historia es justamente la que marcó y sigue marcando a las generaciones jasídicas.

La historia

Poco Ortodoxa está basada en la novela autobiográfica de Deborah Feldman. La historia de Deborah fue distinta a lo que se muestra en la serie. Solo se basan en su historia real los flashbacks o recuerdos que tiene la protagonista. Y esta fue una decisión de las creadoras Anna Winger y Alexa Karolinski para de algún modo cuidar la privacidad de quien las inspiró a crear esta serie.

La serie cuenta la historia de Esther Shapiro o Esty (Shira Haas) a quien su familia arregla un matrimonio a sus 18 años con un joven también de la comunidad. Esty se casa convecida de que es lo que ella quiere. Pero con el paso del tiempo comienza a descubrir que no todo es como lo esperaba. Entre muchas situaciones que suceden y que no vamos a spoilear, Esty decide huir y viajar hasta Alemania donde vive su madre. Allí comenzará el verdadero viaje para encontrar su propio camino.

Motivos para verla sobran

Dirigida por Maria Schrader y con una producción minuciosa detrás, Poco Ortodoxa parece por momentos un documental. Si bien la historia transcurre mitad en Williamsburg y mitad en Berlín, la serie fue grabada casi en su totalidad en Alemania. La recreación de una boda judía ortodoxa, las vestimentas, el barrio, el arte y todas las locaciones son de una calidad digna de grandes producciones. La estética es central en esta serie y los cliches no tuvieron lugar. Verla es introducirnos en la intimidad de la comunidad Satmar.

Es difícil ser crítica con la serie. La serie no pretende ser una crítica a lo que en definitiva es la cultura jasídica. Lo que mejor logra es interpelarnos. Y en cierto modo, también, logra que dejemos de lado la dicotomía de buenos y malos. Uno puede estar más o menos de acuerdo con la cultura y las creencias de esta comunidad. Pero cuando uno se aleja un poco puede ver que el sufrimiento no está solo en Esty. Muchos otros personajes de la comunidad también sufren.

Si la vemos con nuestros anteojos feministas y de cultura occidental claro que hay conductas misóginas y machistas en la comunidad. Si hay algo cuestionable es lo que le hacen a todas aquellas personas que quieren salirse de la comunidad. Pero para el resto es fundamental comprender que la manera en que viven es la que conocen, es la que aprendieron, así crecieron y romper con todos esos mandatos no es fácil. Porque por sobre todo está basado en una creencia, en un dogma. Como tampoco nos es fácil romper con todos los mandatos impuestos en cada una de nuestras sociedades cuando uno no se siente parte de ellas.

Shira Haas definió mejor que nadie esta serie y a ella háganle caso para verla. «No es una historia sobre la existencia de Dios ni nada parecido. Es sobre el derecho de tener voz propia». En definitiva de eso se trata la vida, de ir en busca de nuestro camino y de nuestras propias decisiones. De vivir la vida como mejor creamos, sin el dominio de nadie y nada sobre nuestras vidas.

Bonus track

Si quieren conocer algunas problemáticas de esta comunidad o mejor dicho de quienes quieren dejar de pertenecer a ella no dejen de ver el documetal de Netflix también “One of us”. Otra opción es una serie Israelí que muestra muy bien las contradicciones de una familia ortodoxa en Jerusalen; “Shtisel” se llama, véanla también para conocer más sobre esta cultura. Y si quieren ver un poco el detrás de cámara de Poco Ortodoxa vean el documental disponible una vez que terminan la miniserie.

 

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