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Georgina Orellano: “Cuando una conoce el mar, nunca se olvida de ese momento”

La trabajadora sexual y secretaria General del Sindicato de Trabajadorxs Sexuales, Georgina Orellano, explica cómo se organizaron colectivamente para descansar en Chapadmalal por segundo año consecutivo.

A partir de una serie de políticas que el gobierno nacional impulsó estos últimos años en busca de la reactivación del turismo social, un grupo de más de 20 trabajadoras y trabajadores sexuales, integrantes de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR), disfrutaron de sus “vacaciones puteriles” frente al mar.
“Cuando un laburante piensa en su descanso prioriza quedarse en su casa y arreglarla, no está dentro de nuestros planes ni nuestras economías la posibilidad de irnos a descansar”, escribió en sus redes Georgina Orellano, secretaria General del sindicato en su primer día de vacaciones.

 

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Vacaciones Puteriles

En diálogo con El Numeral, Georgina Orellano recuerda cómo vivieron estas vacaciones como sindicato y que significaron para el sector que continúa reclamando derechos básicos como obra social o jubilación.

Volvimos de las vacaciones muy contentas por haber compartido una semana con las compañeras y sus hijos. Viajamos 22 compañeras, 4 de ellas decidieron este año compartir las vacaciones con sus hijos”, explica. 

“Con este viaje, por segundo año consecutivo, reafirmamos la importancia del derecho a vacacionar. La importancia del derecho al descanso como una política de cuidado que ofrece el sindicato a sus afiliadas y afiliados. Reafirmamos lo que implica tener vacaciones y descanso para un sector como el nuestro, trabajadoras que aún no tenemos derechos y ejercemos un trabajo que sigue siendo estigmatizado por parte de la sociedad y perseguido y criminalizado por parte del estado”, agrega. 

“Viajamos 22 compañeras, 4 de ellas decidieron este año compartir las vacaciones con sus hijos”

GEORGINA ORELLANO

Según relata la trabajadora, la experiencia de viajar como espacio gremial fortalece los lazos colectivos y familiares, con todo lo que esto implica.

“Muchas de las compañeras por el trabajo que ejercen, lamentablemente son rechazadas por su familia o no pueden compartir parte de su trabajo con sus familias. Eso hace que haya un aislamiento hacia trabajadoras y trabajadores sexuales que encuentran en el sindicato”, explica. 

“En lo colectivo y en lo grupal las compañeras encuentran un lugar de pertenencia, de disfrute, un espacio para hablar, compartir todo aquello que guardamos por temor a que nos cuestionen o que no acuerden con nuestras decisiones. Esto hace que muchas de las compañeras y compañeros terminen repitiendo que AMMAR es el lugar que suplanta a la familia. Una institución tan tradicional que nos tiene acostumbradas a romantizar algunas cosas y no poder hablar del trabajo que ejercemos”, agrega. 

Eva Perón como motor

Sobre cómo surgió la iniciativa, Georgina relata que todo empezó antes de la pandemia ya que solo tres compañeras de AMMAR habían tenido la posibilidad de sumarse a un viaje a Chapadmalal gestionado por la organización política “La Cámpora”.

Allí visitaron el museo Eva Perón y conocieron la historia del complejo, lo que las motivó para organizar una asamblea en el sindicato y soñar con que, en las próximas vacaciones, puedan viajar muchas más.

“Que puedan no solamente disfrutar de las vacaciones y el descanso, sino conocer esa historia de cómo surgió el turismo social en la Argentina, motorizado por la fundación Eva Perón en el primer mandato de Perón”, relata.

“Que puedan no solamente disfrutar de las vacaciones y el descanso, sino conocer esa historia de cómo surgió el turismo social en la Argentina

Sin embargo, a los pocos meses llegó la pandemia, lo que desorganizó por completo el viaje y precarizó aún mucho más la vida de los y las trabajadoras sexuales.

“La pandemia hizo que el sindicato saliera a asistir y suplantar el rol del Estado, armando bolsones de mercadería, impidiendo desalojos, denunciando atropello policial, que lamentablemente incremento hacia nuestro colectivo”, recuerda.

“El cansancio de aguantar dos años hizo que en un plenario pensáramos que todas las delegadas, las referentes que estuvieron al frente dando la batalla, asistiendo a compañeras hasta más no poder, tengan la posibilidad de un disfrute y un descanso”, agrega.

“El cansancio de aguantar dos años lo que nos dejó la pandemia, hizo pensáramos que todas las referentes tengan la posibilidad de un descanso”

“De ir todas al mar a disfrutar, a relajarnos, a hablar de lo que nos pasó. Porque más allá de tener un rol activo social y militante dentro del sindicato, al ver tantas desigualdades poder compartir la bronca que nos generaba eso. La angustia para muchas otras compañeras”, concluye.

La organización colectiva como trinchera ante la crisis económica

La crisis económica se vio reflejada en la cantidad de compañeras de AMMAR que viajaron este verano. Más allá del bajo costo que tiene el complejo para los colectivos de la economía popular, aún así a muchas trabajadoras se les hizo imposible disfrutar de las vacaciones.

“El año pasado viajamos 40 trabajadoras sexuales a Chapadmalal y este año vinimos la mitad. Esto nos habla de la crisis económica, que a su vez nos afecta muchísimo más a quienes ejercemos el trabajo sexual”, destaca.

“Hay compañeras que no conocían el mar y eso entusiasmo al resto por ser parte de esa escena”

“Hay compañeras que no conocían el mar y eso entusiasmo al resto por ser parte de esa escena. A nosotras nos ha pasado, cuando una conoce el mar, nunca se olvida de ese momento. Quienes estaban ahí, quienes fueron, quienes impulsaron la iniciativa. Para nosotros era muy importante que esas compañeras y esos hijos de trabajadoras sexuales puedan conocer el mar. Que cada vez que lo recuerden sea como una acción política del sindicato de trabajadoras sexuales”, sostiene.

“Lo mejor que nos llevamos del viaje son las ideas que surgieron de compartir mates, bailes, risas, charlas, juntadas a las orillas del mar. Ideas para llevarlas a cabo durante todo este año en el sindicato, nos llevamos eso. Nos llevamos el grato momento compartido con muchas compañeras que reafirma el compromiso con el sindicato, con el movimiento de trabajadoras sexuales. Sobre todo el compromiso de priorizar lo colectivo y el deseo de todas las compañeras. De las que fueron a vacacionar y de las que no tuvieron la posibilidad de tener derechos laborales”, recuerda Georgina.

“Que las compañeras que están cerca de la edad jubilatoria se puedan jubilar con derechos sociales y derechos laborales es el deseo que nos moviliza. Que reafirma que la salida para nosotras es el sindicato, con todos los derechos que tendría que tener cualquier trabajador/a en nuestro país”, concluye.

 

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