Represión y cacería policial alrededor del Congreso

Alrededor de 30 personas fueron detenidas por la policía durante la represión a los manifestantes que protestaban contra el Presupuesto del ajuste fuera del Congreso.

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Desde primera hora, miles de personas se acercaron a las inmediaciones del Congreso de la Nación movilizadas en el rechazo al ajuste acordado por Mauricio Macri con el Fondo Monetario Internacional. Previamente, las organizaciones sociales y sindicales convocantes habían advertido, a partir de la presencia de bolsas y volquetes con piedras en las zonas aledañas, la posibilidad de que aparecieran infiltrados para provocar la reacción de las fuerzas de seguridad.

La represión se desató a primera hora de la tarde, cuando en el recinto de Diputados empezaban a debatir el presupuesto. Llegado ese momento, la Plaza de los Dos Congresos estaba colmada y la multitud llegaba casi a Avenida de Mayo. La policía, que había montado un exagerado y provocador “operativo de seguridad” con vallas para impedir que los manifestantes llegaran hasta el Parlamento, reaccionó al recibir algunas pedradas de un grupo muy reducido, aislado de las columnas que se manifestaban organizadas.

Estos sujetos quemaron volquetes de basura, rompieron bancos de la plaza y utilizaron los escombros como proyectiles, arrojaron bombas de estruendo y crearon barricadas en la calle, para dividir a los que protestan del avance de los efectivos policiales, quienes tuvieron la excusa que necesitaban para cumplir con la represión. Los policías dispararon con gases y también avanzaron con carros hidrantes hacia las columnas que se habían replegado y que no participaron del enfrentamiento.

Foto: Revista Cítrica

 

Las primeras detenciones fueron incluso a manifestantes que estaban lejos de la zona vallada, como es el caso de Ignacio “Nacho” Levy, referente nacional de La Poderosa, junto a otros integrantes de la asociación – Gonzalo Matías Zamudio, Francisco Pandolfi y Lucas Manuel Zunino-, a quienes detuvieron en la intersección de Carlos Calvo y la 9 de Julio, a más de 15 cuadras del Congreso. Fueron acusados por resistencia a la autoridad, lesiones y daños, y además fueron amenazados por los uniformados: “si te movés de acá no la contas”.

Levy denunció una situación absurda, en la que fue detenido un hombre adulto “que venía de comprar ropa en Flores, y se dirigía hacia la Estación Constitución para ir a su casa porque su hija estaba sola”, y que no estaba participando de la movilización. Fabricio Bacca, de la Agencia TELAM, también fue detenido.

Foto: Jesús Gambetta

 

Las fuerzas represivas, en cumplimiento de la orden de violentar a manifestantes, también agredió a legisladores que salieron a exigir el cese de la represión y pidiendo explicaciones a los uniformados. Andrés Larroque, Horacio Pietragalla, Romina del Plá y la legisladora porteña, Myriam Bregman, entre otros, sufrieron la misma violencia que la policía descargó contra quienes se habían movilizado.

GOLPES Y GAS PIMIENTA A LOS ABOGADOS DE LOS DETENIDOS

Varias horas después, en las puertas de la Comisaria 43° de Floresta, lugar en el que varios de los detenidos fueron alojados, se concentraron militantes sociales, sindicales y de derechos humanos -entre ellas y ellos, Nora Cortiñas- pidiendo por su liberación. Desde el edificio donde funciona la Alcaldía 10 de la Ciudad de Buenos Aires la respuesta fue mas represión, con golpes, forcejeos y gas pimienta.

Los hechos de violencia se produjeron cuando agentes de la Policía, con cascos y escudos, negaron el ingreso a los abogados y legisladores interesados por la situación de los detenidos, que no pudieron ingresar sino hasta después de las 20.30 horas.

En horas de la madrugada, todos los detenidos que se encontraban en esta sede policial fueron liberados.

POLICIAS INFILTRADOS

El diputado del FPV, Leopoldo Moreau, denunció en el recinto que el gobierno puso en la calle grupos de provocadores. Además, mostró fotos de algunos de los encapuchados con los que la policía se trenzó antes de reprimir a la multitud, e identificó a uno de ellos como parte de la propia policía: “¿Quién es este señor? El sargento Héctor Olivera, promoción 189 de la Policía Federal traspasado a la Policía de la Ciudad”.

La revelación de Moreau deja una certeza, pero también muchas sospechas: ¿Cuántos policías infiltrados hubo ayer y en otras manifestaciones además de Olivera?

JUSTIFICAR LA VIOLENCIA

Lejos de mostrar solidaridad con la multitud reprimida, las personas detenidas y los legisladores golpeados, el oficialismo pretendió seguir como si nada con la sesión, y acusó a las victimas de la ferocidad policial de “provocar” a los uniformados. En particular, pero en línea con esta filosofía, la diputada Elisa Carrio acusó específicamente al FPV de “atentar contra la democracia”, en sintonía con el oficialista cordobés Javier Pretto, que acusó a la oposición que salió del recinto de “correr las vallas de seguridad”.

Por su parte, el secretario de seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, Marcelo D’Alessandro, comentó en declaraciones radiales que “todos los heridos son de la policía” y que además “no hubo represión, sino un control a un grupo de violentos”. Por último, y pese a las pruebas que se mostraron en la Cámara de Diputados, negó que haya policías infiltrados.

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