Es Tuyo, del Barrio, de Todes

Una muerte por violencia institucional cada 21 horas.

Una persona muere en mano de las fuerzas de seguridad del Estado cada 21 horas, según el dato principal que arroja el Informe de la Situación Represiva Nacional de 2018 elaborado como cada año por CORREPI.

La multiplicación de casos de muertes provocadas por el gatillo fácil y la criminalización hicieron imposible que la presentación del informe se produzca antes de la finalización del pasado año, como en las anteriores 27 ocasiones.

CORREPI convocó a una manifestación a Plaza de Mayo para el próximo viernes 15 de marzo a las 18 horas, en la cual se hará la presentación del informe actualizado, con un acto en el que además participarán familiares de víctimas de violencia institucional y organismos de derechos humanos.

Es Cambiemos, desde el retorno de la formalidad democrática en la política en 1983, el gobierno más represivo de los últimos 35 años. Así mismo, el gobierno supo nutrirse de ese “recurso” de la violencia institucional para la aplicación discrecional de represión y criminalización de la sociedad para sofocar la bronca ante el ajuste.

Durante la gestión de Mauricio Macri, las fuerzas de seguridad asesinaron a mas de 1200 personas. La clara tendencia hacia la mano dura, profundizada con la llamada “doctrina Chocobar” y con Patricia Bullrich encarnando un verborragico y provocador brazo ejecutor hicieron posible esta realidad que no se corresponde con un Estado democrático y defensor de los derechos humanos.

Es verdad que hubo miles de casos antes de la llegada de Cambiemos, pero es la actual coalición gobernante la que ha encontrado en la violencia institucional una herramienta y un nicho de personas a las cuales interpelar positivamente con el discurso de la mano dura, signo de los tiempos violentos que enlutan a los hermanos países de la nación sudamericana.

Esto también es algo que debería esta en la plataforma de cada fuerza opositora al gobierno, y no legitimar ni dar asilo en sus fuerzas a personas que desde el poder reprimieron y mataron, que en su momento quedaron impunes y hoy se calzan el traje de “salvadores de la patria”.

Urge dar una respuesta política contundente a una problemática que es transversal a todos los gobiernos, que tiene mucho para decirle a todos los protagonistas políticos de las últimas tres décadas -por más populares que sean- y tiene poco de “democracia”, para que en medio de la rosca no sigamos llorando seres queridos.

 

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