Lula asumió y se propuso rearmar el país que destruyó Bolsonaro

Da Silva aseguró cuidar a los que más lo necesitan, pidió evitar la venganza, mirar para adelante y se puso un objetivo ambicioso: Un Brasil para todos los brasileños y brasileñas.

Luego de que Jair Bolsonaro abandonara el país para no entregarle personalmente el mando, Lula da Silva asumió su tercer mandato en Brasil.

A la hora de hablar desde el Palacio de Plenalto hacía su pueblo, el mandatario se comprometió a “gobernar para los 215 millones porque a nadie le interesa un país en pie de guerra”. 

Quién tampoco quiso colocarle la banda presidencial a Lula, fue el vicepresidente saliente, Hamilton Mourao, por lo que Aline Sousa, una mujer negra de 33 años, fue la encargada de cruzarle el símbolo presidencial. La acompañaron el cacique Raoni Metuktire, de 90 años, líder del pueblo Kayapó, un metalúrgico, un profesor, una cocinera, un hombre con parálisis cerebral, un artesano y un niño.

“Dilapidaron empresas estatales y bancos públicos. Se entregó el patrimonio nacional. Los recursos del país fueron saqueados para satisfacer la estupidez de los rentistas y accionistas privados de las empresas públicas. Es sobre estas terribles ruinas que asumo el compromiso, junto con el pueblo brasileño, de reconstruir el país y hacer de nuevo un Brasil de todos y para todos”, aseguró el líder del PT, que ya había sido presidente entre 2003 y 2010.

“Tener que repetir hoy este compromiso ante el avance de la miseria y el retorno del hambre que habíamos superado es el síntoma más grave de la devastación que se impuso al país en los últimos años”, agregó.

Lula acusó al gobierno de Bolsonaro de haber cometido un genocidio con el oscurantismo y el negacionismo aplicado en las políticas de salud para enfrentar la pandemia, que dejó casi 700.000 muertos.

Y a pesar de las críticas hacia el ex-presidente, Da Silva afirmó que no adoptará ningún tipo de actitud vengativa frente al bolsonarismo. Sino que su propósito será aplicar la ley con amplio derecho de defensa.

Por otra parte, Lula sostuvo que la campaña electoral mostró dos proyectos de país y un contraste entre democracia y dictadura, y recordó el clima político de la segunda mitad de los años ochenta tras el fin de la dictadura.

“Bajo los vientos de la redemocratización, dijimos: ¡Dictadura Nunca Más! Hoy, después del terrible desafío que hemos superado, debemos decir: ¡Democracia para Siempre!”, afirmó Lula.

El presidente, además, convocó a luchar contra la ley del techo del gasto público y a poner nuevamente en funcionamiento la rueda de la economía incentivando el consumo interno, buscando una reforma laboral para proteger a los trabajadores cuentapropistas y la reindustrialización basada en el desarrollo de la ciencia y la tecnología.

Según detalló, los motores de este modelo serán el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y la estatal Petrobras. Además, se propuso recuperar la política de medio ambiente con Brasil como núcleo internacional de la lucha contra el cambio climático. “Ninguna nación se ha levantado ni puede levantarse sobre la miseria de su pueblo”, pronunció.

Respecto a la tenencia de armas, el flamante mandatario anunció que revocará los decretos que permitieron el acceso de armas y municiones a miles de personas. “No necesitamos armas sino educación, libros y cultura”, agregó.

Por último, Da Silva adelantó que su gobierno buscará reparar la deuda histórica con los pueblos indígenas para proteger su territorio de las actividades predatorias, sobre todo en la región amazónica, y citó la creación del primer Ministerio de Pueblos Originarios.

Recordemos que Luiz Inácio Lula da Silva, de 77 años, asumió su tercer mandato luego de haber gobernado el país entre 2003 y 2010. Además el referente estuvo 580 días preso en la llamada causa de la Operación Lavajato, razón por la cual estuvo inhabilitado de participar en los comicios de 2018 ganados por el saliente presidente, Jair Bolsonaro, quien abandonó el país el viernes al viajar a Estados Unidos.

Al asumir en la tarde de ayer, le habló a más de 300.000 personas que lo escuchaban en la Explanada de los Ministerios en Brasilia.

En la ceremonia, que comenzó pasadas las 14:30, estuvieron presentes autoridades locales y visitantes extranjeros. Entre ellos los presidentes Alberto Fernández, Marcelo Rebelo de Sousa, Timor Leste, José Ramos-Horta, José Maria Neves, Frank-Walter Steinmeier, Gustavo Petro, Luis Lacalle Pou y Guillermo Lasso.

Estaban, además, el rey de España, Felipe VI, y los mandatarios de Angola, João Manuel Gonçalves Lourenço; Bolívia, Luis Arce; Chile, Gabriel Boric; Paraguay, Mario Abdo Benitez; Guyana, Mohamed Irfaan Ali; Surinam, Chandrikapersad Santokhi; y Honduras, Xiomara Castro.

No llegó, en cambio, pese a que estaba inicialmente anunciado, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, reemplazado en los actos por el titular de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez.

 

Fuente: Télam
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