Es Tuyo, del Barrio, de Todes

“Los arquetipos nos marcaron mucho en nuestra niñez y esto es como volver a aprender a caminar»

El Numeral entrevistó a Javier Forlenza, concejal de Tigre y director del ENACOM, quien habló sobre violencia de género y políticas de género en Tigre.

La mayoría de las mujeres no tienen ganas de explicar. Que googleen dicen algunas. No somos sus mamás, ni sus psicólogas, dicen otras. Nunca lo van a entender, no hay manera de que lo entiendan, argumentan. Las locas del pañuelo verde dicen muchos. Esas feministas que odian a los hombres dicen algunos y algunas. Los chistes machistas aún circulan y son pocos los que se plantean por qué estas “locas” estamos reclamando lo que reclamamos. Pero la violencia se recrudece y la lucha se intensifica. Muere una mujer o una niña por día en nuestro país. Y parecería que nada alcanza. Porque el cambio es estructural.

Algunos hombres comienzan a replantearse su lugar de privilegio. Son pocos. Pero, ¿qué pasa con los hombres que ocupan espacios de poder y decisión? ¿y la perspectiva de género? La ley Micaela obliga a todos los funcionarios a capacitarse en género. Pero la capacitación debería ser diaria porque en este proceso de desconstrucción no alcanza con una charla. En esa búsqueda constante de encontrar soluciones como feminista y con la ayuda de la abogada Marta Lastra comenzamos a identificar a quienes están en este proceso de desconstrucción.

Javier Forlenza es concejal de Tigre. Dice que aprendió el feminismo gracias a su compañera de vida y a su trabajo que lo conecta mucho con lo que sucede en su barrio y con las mujeres que lo habitan. “En muchas cosas me ha ayudado a ir desandando ciertas cuestiones que para nosotros los hombres estaban casi institucionalizadas, los arquetipos nos marcaron mucho en nuestra niñez, y esto es como volver a aprender a caminar, es una invitación a interpelarnos, a deconstruirse. 

¿Cómo ves la situación de violencia de género en el país?

Las situaciones de violencia de género en nuestro país no son un tema menor, hay que estar atentos a este dolor que se lleva cientos de vidas de mujeres por mes. Aunque hemos avanzado mucho en el tema hay que romper definitivamente con la naturalización y justificación de esta problemática. Debemos comprometernos en construir una agenda social y política que efectivamente resuelva esta deuda que tenemos con las mujeres de nuestro país y que deje atrás la cara más oscura y perversa del machismo.

¿Por qué cree que se recrudece la violencia y hay tantos femicidios en el encierro?

La violencia de género que sufren las mujeres es un problema social, debemos correrlo de la escena de puertas adentro. Hay ponerlo a la luz de la sociedad en cada caso, porque de lo contrario se minimiza cada vida que se pierde en manos de los femicidas. 

La situación del contexto de encierro lo que hace es poner en evidencia lo que miles de mujeres viven a diario y que por la dinámica social diaria muchas veces queda invisibilizada y profundiza las desigualdades. En estos días de la cuarentena se han dado decenas de casos, y sin embargo han sido noticias solo por unos minutos, cuando en realidad la violencia de género no es solo una cuestión de las mujeres. 

¿Qué medidas concretas crees que se pueden implementar desde el Estado para frenar los femicidios?

En primer lugar, necesitamos como sociedad ser determinantes, hay situaciones que no pueden esperar, este es un tema que requiere la asistencia inmediata, la mayoría de los casos primero se juzga a la mujer que sufre violencia y luego se actúa. El estado debe ser estrictamente riguroso en las penalidades, para citar un claro ejemplo, si se rompe con una medida perimetral tanto la policía, como la justicia y quienes tenemos responsabilidades políticas debemos hacer cumplir la norma. Una llegada tarde de cualquiera de los que forman parte de la cadena que debe garantizar la vida de una mujer se traduce en un femicidio

¿Por qué crees que, a pesar de que los movimientos feministas pusieron en agenda el tema, sigue sucediendo? ¿Dónde está fallando el Estado? ¿Qué políticas y qué articulaciones se deberían generar?

En primer lugar celebro el gran trabajo que llevan adelante los movimientos feministas, y en este sentido me permito hablar como hijo de la democracia y por consiguiente de los procesos desde entonces hasta el momento que son los que he podido transitar. Lograron sostener en el tiempo una lucha  que primero pasa a estar en la agenda pública porque rompieron la primer barrera que es la invisibilización de la mujer y no lo hicieron de una manera aleatoria, sino que fue producto de una construcción histórica incluso de mujeres que no forman parte de nuestro siglo. Lo marcaron epistemológica y políticamente para siempre. En segundo lugar, han logrado a partir de la convocatoria masiva y del compromiso de todo el colectivo feminista trasladar las voces a la agenda de gobierno. 

Como todo proceso de construcción lleva su tiempo, me animo a decir que sigue sucediendo no por falla del Estado, sino por falla de nuestra sociedad. El estado es una construcción colectiva, y por eso el movimiento feminista ha avanzado, porque ha interpretado y sabido sortear aun los momentos de gobiernos que con acciones concretas promovían un estado ausente que naturalizó, invisibilizó y hasta profundizó las desigualdades y la violencia contra las mujeres. Como hombre, sé que muchos están comprometidos y queremos sentirnos integrados. 

¿Qué medidas específicas han implementado en Tigre? 

Desde Tigre hay una política pública muy apreciable para destacar, que se puso en práctica allá por el 2011 que fue la implementación del botón DAMA, conectado al sistema integral de seguridad para resguardar frente a una alerta a una mujer en peligro de violencia de género. Es ese es el estado que necesitamos, un estado que abrace, que tenga previsibilidad y que este por delante de las problemáticas, no que vaya cuando el hecho esta consumado. Un segundo tarde es una vida que se pierde, una mujer más que muere por causas de violencia en Argentina.

¿Por qué crees que a los hombres les cuesta tanto involucrarse en el tema de género?  

Hay que animarse a ser cuestionados, estar abiertos. Para generar igualdad hay que perder privilegios. No digo que sea fácil, pero si miramos para atrás y miramos luego para adelante nos vamos a dar cuenta de lo mucho que avanzamos como sociedad, si nos abrimos.

¿Qué medidas a futuro piensan implementar? 

Creo que ante todo hay que construir políticas de estado que sean el fiel reflejo de las vivencias de las mujeres y más aún de aquellas que sufren violencia de género. Hay que generar sistemas de protección que le permitan romper de manera real con el círculo de la violencia. La inclusión laboral con el mismo ingreso que percibe un hombre es derribar la primera barrera que somete a miles de mujeres, en eso es necesario avanzar rápidamente.

¿Por qué crees que aún le cuesta tanto a la sociedad romper con el machismo?

Porque está marcada por siglos de una construcción que se hizo desde el patriarcado, y que sin dudas dio lugar a que las prácticas del machismo se fueran reproduciendo por generaciones. De todas formas, veo que se ha iniciado un proceso, que tiene una estrella de esperanza que son los jóvenes, veo en ellos otra forma de relacionarse, no digo que no haya casos de violencia en el noviazgo, pero hay mujeres empoderadas y prácticas colectivas que le están dando a una trazabilidad a los planos de igualdad y que hacen que la juventud no vea como natural aquello que para nosotros muchas veces lo era.

La deconstrucción es una urgencia que no puede esperar. ¿Cuánto crees que deberían ocuparse los hombres y el Estado en dirigirse a esa parte de la sociedad?

Es inminente la deconstrucción, las mujeres han decidido ser protagonistas de la historia, están dispuestas a escribir un nuevo capítulo donde la justicia social y la igualdad de género son el hilo conductor de una sociedad que más temprano que tarde va camino a que la ampliación y garantía de derechos integre a todxs. Lo que no se logre desde las prácticas de un estado que institucionaliza, se va a lograr desde las calles, creo que algo ya nos han demostrado.

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