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Empate para imitar

Otra vez las organizaciones sociales marcan la verdadera agenda. Pensar en la inclusión como verbo o acción implica un compromiso personal, organización social y mucho amor y empatía. Desde Córdoba, un sueño organizado se convierte en realidad. Conversamos con Germán Laborda, presidente de la Fundación Empate.

En diciembre de 2011, la Asamblea General designó al 21 de marzo Día Mundial del Síndrome de Down. Para fortalecer su difusión, quiero contar la tarea de la Fundación Empate  y su presidente Germán Laborda.

En la Ciudad de Córdoba una Fundación tomó la posta y, como se diría en la jerga, picó a la punta. Desde el deporte y lo cultural, incluyen en concreto. A través de un proyecto atrayente y activo, enseñan cómo pueden funcionar las instituciones.

Empate es un ejemplo de amor, de sueños cumplidos y de organización eficaz. A través de una charla, Germán cuenta cómo se organiza este gigante que invita a la sociedad a imitar y a ser más felices. 

Germán es analista en sistemas, egresado de la Universidad Tecnológica Nacional de Córdoba. Su bien trabaja en el área de sistemas en la Caja de Jubilaciones de la Provincia, vive para @empatefundacion.

¿Cómo nació un vínculo personal con la discapacidad? 

Mi vínculo personal con la discapacidad surge en una escuela de verano a la que concurría. Era la del Banco Nación, por mi padre bancario. Me tocó desde chico. Desde los 10 u 11 años tengo contacto con una persona con síndrome de down. Juan Pablo era uno más de nosotros y naturalice esa relación con una persona con discapacidad.

¿Cómo nace Empate

Empate surge como un proyecto personal que quería llevar a cabo con personas con síndrome de down. No por única vez, sino que persista en el tiempo. 

Por un vínculo, una relación de todo lo que me genera el síndrome de down en lo personal. Además, hablando con diferentes actores y papás, me transmitieron la carencia de espacios que había para que una persona con síndrome de down pueda acceder a realizar cualquier tipo de actividad. Por ejemplo, la problemática al querer inscribir a su hijo con síndrome de down a un colegio, escuela de fútbol o en una obra social.

Empate surge por eso, intenta suplir esa carencia y abriendo espacios que sean gratuitos. Pero, por sobre todo, de calidad, que apoyen y aporten al desarrollo de la persona íntegra.

 

¿Cómo fue creciendo y cómo funciona hoy tamaña Fundación? 

Empate en su primer año de vida (2017) empieza como una escuela gratuita de fútbol para personas con síndrome de down. Ante tanta demanda, en el 2018 abre su segunda actividad deportiva: tenis. Ambas se desarrollan en el Club Juniors, a través de un convenio.

En el segundo año, surge la posibilidad de tener una sede y alquilamos la Casa Empate. Comenzaron los talleres de arte y música. También, en ese mismo año, nos contactan desde Lima, Perú, y a través de una franquicia social, replicamos el proyecto por la necesidad del lugar. Desde ese mismo año, funciona Empate Perú, con la misma metodología y logo.

En el 2019 desarrollamos nuestros talleres laborales, como quinta actividad. Realizamos el primer taller de panadería y pastelería, con conceptos bien definidos y específicos sobre esa labor. También surge Empate San Francisco, como primera sede nacional. Depende al 100% de nosotros y tenemos coordinadores que la manejan allá.

Por la pandemia, tuvimos que acondicionar todas nuestras actividades a la modalidad virtual, que lo pudimos hacer con el esfuerzo de la familia, de los chicos y de los voluntarios. Y gracias a Dios, ahora estamos transitando nuestro quinto año de vida ya presencialmente. Fue un crecimiento muy vertiginoso, con muchísimas cosas vividas en poco tiempo, que fueron llevando a Empate como una institución muy reconocida con el síndrome de down en Córdoba y a nivel nacional.

¿Cuál es la actividad que eliges para tener contacto personal con los chicos? ¿Por qué?

A modo personal, elijo ser voluntario, además de presidir la fundación. Soy voluntario en fútbol y en el taller de música, estoy en el grupo de desarrollo con jóvenes mayores de 15 años. Me gusta conectar con nuestros beneficiarios, es lo más gratificante poder compartir el desarrollo que tiene una persona con discapacidad. Además de poder brindar herramientas, energía y generar un vínculo de amistad con nuestros alumnos, de confianza. Por eso elijo ser voluntario y estar dentro de la cancha y del aula.

Fue un crecimiento muy vertiginoso, con muchísimas cosas vividas en poco tiempo, que fueron llevando a Empate como una institución muy reconocida con el síndrome de Down en Córdoba y a nivel nacional.

Te vi en la entrega de premios nacional, ¿Nos contas un poco sobre ese momento, lo que consideras que fue el camino?

Si bien es un premio personal, fui la cara visible de lo que fuimos elegidos “Abanderados de la Argentina solidaria 2019”. Es el mayor reconocimiento social que se le puede dar a un argentino. Nos eligieron dentro de los 8 abanderados de la Argentina.

Viajar a Buenos Aires para recibir ese reconocimiento para visibilizar nuestro trabajo, tan a pulmón. El que se haya mostrado a nivel nacional, fue muy importante. El camino que nos llevó a ese reconocimiento fue el trabajo y crecimiento responsable a lo largo de estos años. A la hora de planificar una nueva actividad, de mejorar una actividad, ampliar cupos de alumnado, de trabajar con voluntarios, siempre lo hacemos con mucha responsabilidad y compromiso. Ese fue el camino: el ordenamiento que nos llevó a que la fundación sea reconocida a nivel nacional.

Síndrome de Down

Después de la movida del instagrammer en la que consiguieron una suma importante de dinero, y sortear los problemas económicos que tenían ¿cuales son las sensaciones? 

Lo que pasó con @SantiMaratea, el instagrammer, fue un fenómeno social. Como sensaciones, muchas, porque teníamos una emergencia económica. Rápidamente, mucha gente allegada a Empate y gente que no nos conocía, se acercó a ayudarnos y darnos una mano.

Lo que generó este influencer fue un fenómeno social. A partir de él, se movilizaron muchísimas personas y conocieron a la fundación. Mucha gente poniendo un poco de plata  de su bolsillo, nos ayudó a salir de la situación de crisis que nos tocó atravesar.

Y por último ¿Cuál es el sueño por cumplir de Germán y de Empate?

En lo personal, seguir creciendo, seguir aprendiendo. Tanto en lo teórico porque tuve la oportunidad de hacer un posgrado en organizaciones sociales, el año pasado. Lo del posgrado fue profesional, apostando al tercer sector. 

Desde lo personal, anhelo seguir creciendo desde mis sentimientos y todo lo que mueve y me conlleva la dirección de este gran emprendimiento que implica muchísimas personas, el trabajo de muchos voluntarios, y el consejo directivo. 

El sueño de Empate es que haya uno en cada provincia. Estamos trabajando con la UEFA, durante 3 años vamos a replicar el proyecto de lo que es Empate a través de una franquicia social gratuita en Mendoza, en C.A.B.A. y en Tucumán. Ya estamos en el proceso, como puntapié inicial para que Empate pueda funcionar en todas las provincias.

 

Queda mucho por charlar, por contar, mucho hacer y vivir, lo más importante es el camino, que llena de anécdotas que fortalecen el alma y dan las fuerzas para imponerse a un sistema que de a poco va cediendo. Siento que la #ArgentinaInclusiva está cerca.

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