“El cuerpo me tocó ponerlo a mi, pero es una lucha colectiva, de todas”

En los últimos años, las futbolistas hicieron posible visibilizar las limitaciones con las que se enfrentan día a día. Macarena Sánchez, una jugadora que fue despedida de UAI Urquiza en medio de un torneo, abrió el debate sobre la precarización laboral, la desigualdad económica y el machismo estructural.

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Macarena tiene 27 años y desde los 20 jugaba en el club. Es de Santa Fe, pero vive, estudia Trabajo Social y trabaja en Buenos Aires. El 5 de enero su DT le anunció su “despido”, una desvinculación que impide su participación en el fútbol hasta el semestre próximo, cuando se abra el mercado de pases.

Considerando la situación del deporte y la suya en particular, realizó una demanda extrajudicial sin precedentes exigiendo al club la regularización de la relación laboral y el reconocimiento de la relación laboral profesional a la AFA, lo que empujaría al abismo el amateurismo con el que se trata al fútbol femenino.


-¿Cómo fue el momento en el que definiste iniciar acciones legales?
No fue una decisión fácil iniciar acciones frente a un club en el que estuve siete años. Significa enfrentarse a gente con mucho poder, contra un sistema, no sólo contra entidades, pero lo definí siendo consciente de lo que podía pasar.

-¿Cómo recibiste el apoyo de tus colegas? ¿Cuál es su situación?
Me sentí bastante acompañada. Recibí el apoyo de todas. Recibí apoyo de jugadoras de todas mis compañeras de equipo, de otros equipos. Viven lo mismo que vivo yo, salvando la distancia de que no les pasó lo que me pasó a mí. Viven cosas que son muchísimo peores, hay algunas que no cuentan con los recursos básicos para desarrollarse, son invisibles para los clubes y para la AFA.

La realidad es que nosotras dependemos 100% de lo que es la actividad, nuestra vida se basa en cómo nos va en el fútbol. Nuestro trabajo, muchas veces donde vivimos son pensiones o departamentos que nos dan los clubes. La cara y el cuerpo me tocó ponerlo a mi, pero es una lucha colectiva, de todas. Y lo sentí así, porque muchas chicas se movilizaron y les sirvió para poder visibilizar sus problemas personales en los clubes, de sus equipos. Se animaron a hablar sabiendo que había mucha gente que las iba a bancar.

¿Cuán importante es el feminismo? ¿Cómo te posiciona frente a esta situación?

La verdad para mí fue sumamente importante para tomar esta decisión. Creo que hace un par de años no me hubiese animado, no hubiese sentido el acompañamiento de un montón de personas. El feminismo me empujó muchísimo, agrupaciones feministas y de trabajadoras se comunicaron conmigo y me dieron su apoyo.
La realidad es que toda esta cuestión legal se dio porque sabía que iba a tener un montón de mujeres atrás y muchos movimientos feministas que iban a estar ahí, apoyándome y prestándome el hombro para cualquier cosa que necesite.

-¿Se podrá transformar el sistema machista a uno feminista y disidente?

Va a llevar tiempo, obviamente. Sí lo veo factible en un futuro. Sobre todo por la cuestión disidente, porque veo que la sociedad aún no está del todo preparada para este tipo de cambios, lamentablemente. Confío que las nuevas generaciones tienen otro pensamiento, más abiertos de mente y que van a estar dispuestos a cambiar todo lo que está mal en este sistema. Van a lograr que cualquiera pueda hacer deportes porque es un derecho y es lo que corresponde.

-Con respecto a la creación de la Agencia Nacional del Deporte y el desmantelamiento de la Secretaría de Deporte, ¿Cuánto obstaculiza la profesionalización del fútbol femenino?

Es muy triste, pero esto es algo que venimos pidieron hace ya tres años.
No es sorpresa todo el desfinanciamiento que están haciendo en todos los ámbitos, no solo en el deportivo.
En lo personal me toca bastante porque soy deportista y las deportistas de alto rendimiento vivimos de eso. No soy jugadora olímpica, no soy jugadora de Selección, pero tengo compañeras y sé lo que es. Dependen
de una beca, del CeNARD (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo).

-¿Cómo sentís que se trató mediáticamente tu caso?

Creo que tuve bastante visibilización de medios que antes no lo hubieran hecho. Hay medios que no se hicieron eco, pero tampoco podemos pretender que hagan el cambio de un día para el otro. Estaría bueno que más allá de visibilizar un conflicto así, lo hagan cuando jugamos los partidos. Que sepan quién es quién, que pongan en sus diarios una sección de fútbol femenino. Sería importante para el deporte femenino en sí, no sólo del fútbol.

-¿Qué esperás a corto plazo?

Espero ser reconocida como una jugadora profesional y que todas lo sean. Si mi caso llega a marcar un precedente, ojalá que sí, será favorable para mí pero también para mis compañeras. Espero que las mujeres tengamos mejores condiciones laborales, que seamos reconocidas como trabajadoras del deporte. Ojalá que podamos vivir de esto que es lo que siempre anhelamos.

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